Archivo de la etiqueta: Opciones de ahorro

Funes y el ahorro en Argentina

Por Eduardo Ariel Corso*

1941-2013-corsoSi Ireneo Funes[1] (más conocido como Funes, el memorioso) hubiera perdido todos sus ahorros en alguno de los numerosos eventos disruptivos de la historia monetaria argentina, no se hubiese hecho mayores problemas. Funes contaba con una memoria infinita, cualquiera sea su antigüedad. No dormía; sólo memorizaba; ordenaba incontables elementos en su mente, para lo cual creaba los más absurdos mecanismos, como utilizar silogismos incoherentes para redefinir conceptos bien entendidos. Por ejemplo, al número siete mil trece, lo llamaba Máximo Pérez; al siete mil catorce, El Ferrocarril; al 365, El Negro Timoteo. En el abarrotado mundo de Funes sólo había detalles. Sin embargo, no podía pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. Para Funes, las vivencias se encontraban vacías de cualquier contenido. Estrictamente no aprendía; coleccionaba. Eventos pasados sólo le aportaban elementos a su extraordinario catálogo.

En economía, comportarse como Funes conlleva potencialmente altos riesgos; renombrar a voluntad conceptos ya definidos sería el menor de todos. Al no aprender del pasado, no podríamos identificar regularidades relevantes; la única regularidad sería entonces la de tropezar recurrentemente con las mismas piedras que antaño. Estaríamos incapacitados de auxiliarnos en el presente con los elementos incorporados a partir de nuestras vivencias;coleccionaríamos, sin aprender. Sigue leyendo

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La Moneda de Arena

Por Eduardo Ariel Corso*

dinero_arenaA lo largo de la historia los pueblos han adoptado los más variados objetos como dinero. Por ejemplo, en su libro Money Mischief: Episodes in Monetary History, Milton Friedman narra la experiencia de los habitantes de la isla de Yap (una de las islas Carolinas en la Micronesia), quienes supieron utilizar exitosamente grandes discos de piedra como dinero. Dado que la dimensión de estas piedras las hacía muy difícil de transportar, el caso resultó de particular interés para los historiadores monetarios. De lo que no existen dudas es que los habitantes de la isla de Yap consideraban a su dinero una excelente reserva de valor. ¿Sucede lo mismo con nuestra moneda?  En la presente nota no me referiré a las posibilidades concretas de que una sociedad pueda utilizar arena como dinero. El título refiere a algunas de las consecuencias de que un Estado no logre que su moneda cumpla con el rol de ser una reserva de valor eficiente, perdiendo su poder de compra entre los dedos de los individuos que la posean.

En momentos en los que las familias y firmas aceleran la dolarización de sus activos, suele esgrimirse en la Argentina un argumento que peca del simplismo de toda explicación mono causal, y que más de una vez se lo ha resumido con la frase: los argentinos ahorran en dólares por motivos culturales. Sigue leyendo

Mar del Plata, nuestro “shadow banking” junto al mar

Por Eduardo Ariel Corso*

Foto: La Rambla Bristol un día de lluvia de 1920. Diario La Capital – Sección Fotos de Familia.

Existe un aspecto de la historia de la ciudad de Mar del Plata que la torna absolutamente apasionante: en cada etapa de su desarrollo, es posible identificar con claridad los principales factores que cincelaron su morfología. Entre ellos, se encuentran las aspiraciones de los grupos sociales que la usufructuaron, como así también los recursos de los que disponían, y los incentivos que enfrentaban. La hipótesis general de la presente nota refiere a este último factor, y sostiene que el crecimiento experimentado por la ciudad entre mediados de los años 1950s y fines de los 1970s puede pensarse como reflejo de la evolución monetaria y financiera de la economía argentina durante aquellos años. Esta relación, que a primera vista podría parecer vaga, asumirá en los párrafos siguientes una forma específica: el desarrollo inmobiliario de Mar del Plata durante aquellas tres décadas puede ser pensado como la búsqueda de una reserva de valor, por parte de una fracción significativa de la clase media argentina que no disponía de un sistema financiero que ofreciera instrumentos eficientes para preservar el poder de compra de su riqueza. Sigue leyendo

Ambigüedad, aversión por la ambigüedad y reservas de valor en Argentina

Por Eduardo Ariel Corso*

Enimage 1921, Frank Knight propuso la clásica distinción entre riesgo e incertidumbre. El concepto de riesgo de Knight refiere a una situación en la que los agentes pueden asignar valores de probabilidad únicos a las realizaciones de las variables de interés. Por el contrario, la noción de incertidumbre, equivalente al concepto de ambigüedad, refiere a una situación en la que los agentes no disponen de información suficiente para asignar valores de probabilidad únicos a las realizaciones de las variables de interés para su toma de decisión. La relevancia experimental de la distinción entre riesgo y ambigüedad fue originalmente señalada por Ellsberg (1961). Sus hallazgos generaron el desarrollo de nuevas representaciones de preferencias sobre actos en presencia de ambigüedad. Durante las últimas dos décadas, se ha producido una extensa literatura aplicando estos enfoques a temas financieros. A pesar de su amplitud –ver Guidolin y Rinaldi (2013) –, existe un tópico que ha permanecido prácticamente inexplorado: los efectos de la ambigüedad y la aversión por la ambigüedad sobre las demandas de activos de reserva de valor, en economías expuestas a una historia de elevada volatilidad macroeconómica y nominal. En un trabajo publicado recientemente en Cogent Economics & Finance – Corso (2014) –, he aplicado los enfoques que contemplan ambigüedad a las decisiones de cartera en Argentina. La presente nota resume los principales resultados obtenidos. Sigue leyendo

Un repaso por la historia de las opciones de ahorro del sector privado argentino

Por Eduardo Ariel Corso*

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Una característica de las tenencias de activos de reserva de valor del sector privado no financiero argentino es la elevada participación de los instrumentos financieros denominados en dólares norteamericanos y de los inmuebles residenciales como una alternativa no financiera para proteger el poder de compra de la riqueza. Sin embargo, la composición relativa de activos elegida por los argentinos para preservar el poder de compra de sus ahorros ha sido, en un pasado no muy lejano, radicalmente diferente a la observada actualmente.

Durante el último cuarto del siglo XX la Argentina experimentó una etapa de disrupción monetaria y financiera que incluyó apertura financiera, recurrentes eventos mega-devaluatorios y dos experiencias hiperinflacionarias, es decir, dos episodios que implicaron la virtual ruptura del acuerdo social subyacente tras la adopción de la moneda local. La dolarización surgió entonces como una consecuencia inevitable. Sigue leyendo