Archivo de la categoría: Ramos

El trigo y las ganancias del IAPI entre 1946 y 1949: Miranda y la política económica en los inicios del peronismo (Parte 2 de 2)

Por Adrián Ramos*

[ver Parte 1]

Flujo de fondos del trigo y las utilidades registradas del IAPI

Wheat

La interpretación de la gestión de Miranda al frente del IAPI ha generado pocos acuerdos y muchos desacuerdos. El acuerdo generalizado es que hubo excedentes financieros: “El IAPI monopoliza la venta de cereales y se queda con una parte importante de los beneficios. Entre 1946 y 1949, cuando los precios externos son elevados, financia los gastos del Estado y el crédito a los industriales, y evita que el aumento de los cereales se refleje internamente. En suma, distribuye beneficios a trabajadores e industriales, que paga el sector agropecuario”, dice, por ejemplo, Luis A. Romero (2000). El desacuerdo, los beneficios o perjuicios que el modelo de intervención que generaba esos excedentes produjo. Sigue leyendo

Anuncios

El trigo y las ganancias del IAPI entre 1946 y 1949: Miranda y la política económica en los inicios del peronismo (Parte 1 de 2)

Por Adrián Ramos*

trigo&panEn 1946, por primera vez en la historia argentina, un monopolio público se hizo cargo de la comercialización integral y la determinación de los precios de compra y venta del trigo (el principal producto individual de exportación), incluyendo un sistema de diferenciación entre el valor pagado al productor, el cobrado a los molinos y el pedido para la exportación, organizado en términos de un esquema de financiamiento en pesos asegurado por el sistema bancario oficial, fuera de los controles habituales sobre el presupuesto nacional.

El Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI) bajo la conducción de Miguel Miranda entre 1946 y 1949 no pudo, salvo algunas operaciones aisladas, vender trigo en divisas de libre disponibilidad. Sigue leyendo

Una transición inconclusa*

Por Daniel Heymann y Adrián Ramos

Pasada la traumática debacle del régimen de convertibilidad, la política económica privilegió acotar la apreciación de la moneda, con el comprensible criterio de establecer una referencia para los precios nominales y relativos, y de eludir los riesgos de la volatilidad cambiaria en una economía que todavía mostraba rastros de la inestabilidad macroeconómica reciente. Así, el sendero de recuperación de la demanda interna y de ajuste del tipo real de cambio tendría como elemento una suba del nivel de precios internos. De por sí, la elección de sostener el tipo de cambio nominal excluía políticas que privilegiasen en forma estrecha a la estabilidad de precios (como el esquema teórico de metas de inflación con tipo de cambio flotante). Pero eso no excluía una convergencia a un entorno de baja inflación, una vez que se produjese la transición del nivel de precios. Sin embargo, en el contexto de una marcada expansión económica, el deslizamiento del nivel de precios derivó en un proceso de sostenida inflación. Sigue leyendo