Un agenda para revivir a Vaca Muerta

Por Fabio Quetglas *

bolillasLos macroeconomistas por una cuestión de “enfoque profesional” soslayan el análisis de las “condiciones territoriales” para el desarrollo; sin embargo los hechos sistemáticamente se encargan de poner en evidencia, que aún bajo contextos favorables, todas las actividades económicas tienen un conjunto de requerimientos, respecto de los cuales la respuesta macro más habitual es “que los melones se acomodan, cuando el carro avanza”. No son pocas las veces que los melones se echan a perder o se pierden más melones que los razonables.

Una situación particular en este sentido es el necesario proceso de intervención pública para adecuar la zona afectada por una potencial explotación intensa de la reserva de “Vaca Muerta”.

El desafío puede enfocarse en las prestaciones elementales de hábitat y conectividad, sin las cuales la actividad económica no podría enfrentarse, o de un modo más ambicioso pensar en que condiciones socio-territoriales se requieren para el mejor aprovechamiento de un activo tan relevante, y de que modo desde el primer día se construyen los pilares para que la zona adquiera competitividad y sosteniblilidad.

Las restricciones que implica basar la economía en un recurso “no renovable” son conocidas, y las alternativas políticas frente a esas restricciones también lo son.

Recurrentemente se compara Nigeria y Noruega como modelos antagónicos de gestión de recursos no renovables; lamentablemente hay otros modelos más fáciles de adaptar a la idiosincrasia nacional como Rusia, donde la dominancia política sobre loa sociedad civil ha sido condición necesaria para la construcción de una oligarquía de base petrolera.

En síntesis, el tema es conocido y esta estudiado, podemos mirar para otro lado o desafiarnos a nosotros mismos y hacer de la experiencia “Vaca Muerta” una epopeya nacional, como fue la canalización del Tenesee en los Estados Unidos.

Disponer una “ventana temporal amplia” –se enuncian 20 años de inversiones y producción muy relevantes- , es una oportunidad fenomenal para una gestión del territorio que exceda la respuesta urgente frente a emergencias sucesivas.

La ciudad de Neuquen puede transformarse en el centro de un hinterland de alto dinamismo económico, de economía diversificada y por supuesto una ciudad inclusiva y atractiva, y las localidades existentes o a crearse constituir una red urbana de calidad, con recursos suficientes para sostener prestaciones públicas con una mirada puesta en la economía post-petrolera.

Lo que es 100 % cierto es que no ocurrirá si no se lo piensa y proyecta.

Las debilidades pre-existentes son muchas, pero todas ellas superables; desde la debilidad fiscal de los gobiernos locales (que condicionan sus negociaciones), hasta la inexistencia de un marco institucional que siente en una mesa al gobierno federal, a YPF, a los gobiernos provinciales y locales potencialmente afectados.

Por el momento a la algarabía del descubrimiento lo ha sucedido un conjunto de iniciativas técnicas y contrataciones, que son el puntapié inicial de una transformación fenomenal. No ha pasado mucho tiempo y por lo tanto ha sucedido lo previsible y lógico. Hacia delante hay una agenda muy nutrida, que excede la respuesta a las empresas.

¿Qué hacer con la migración aluvional? ¿Cómo integrar a tareas sin tradición a la población local? ¿Cómo formar gerentes locales para la próxima década? ¿Cómo hacer que los proveedores locales de insumos sean suficientemente competitivos para poder proyectarse el mercado global, cuando el ciclo de explotación local decline? ¿Cómo generar conocimiento en la gestión de recursos enérgeticos? ¿Cómo garantizar un sector público de calidad y evitar una expansión inasumible cuando los precios del petróleo o gas bajen? ¿Cómo generar condiciones externad de eficiencia a las empresas? ¿Cómo garantizar una gobernabilidad de calidad que impacte en el resultado económico?

Construir un territorio para el desarrollo, empieza por hacerse muchas preguntas y por no confundir una ventaja ocasional con el desarrollo. No es malo sacarse la lotería, pero es mejor saber bien que hacer con el premio. 


*Magister en Desarrollo Territorial y Gestión De Ciudades. Artículo publicado en la sección iECO del diario Clarín, 09/06/2015.

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