Sobre el multiplicador del gasto público en Argentina

Por Jorge Puig * y Guillermo Vuletin **

multiplicadorEn economía se conoce como multiplicador del gasto público al cambio en la actividad económica ante un cambio en el gasto del gobierno. El valor del multiplicador es fundamental para saber cuán efectiva es en la práctica la política fiscal. Un multiplicador alto, implica que el gobierno cuenta con una muy útil herramienta anti-recesiva y que los ajustes fiscales pueden ser especialmente penosos para la economía. Por el contrario, si el multiplicador es muy bajo, los gobiernos pueden tener menos incentivos para ceder ante las demandas de aumentos de gasto dado que éste no tendrá un impacto significativo.

La última crisis económica internacional ha forzado a algunos países a implementar paquetes de estímulo fiscal, y a otros medidas de austeridad. Estas políticas invitan a hacerse la gran pregunta de la macro reciente: ¿Cuál es el efecto del gasto del gobierno sobre la actividad económica? Así, los investigadores vienen  dedicando un esfuerzo creciente a la medición precisa del multiplicador del gasto.  Sin embargo, las estimaciones disponibles  dan cuenta de un amplio rango que va desde un valor  negativo de -2.3 (en países altamente endeudados, según Ilzetzki, Mendoza y Végh, 2010) hasta valores de 3.6 (durante episodios recesivos en países de la OCDE, según Auerbach y Gorodnichenko, 2011).

¿A qué se deben estas diferencias? La razón puede encontrarse en que los multiplicadores tienden a depender de las características de la economía en cuestión, como por ejemplo el grado de apertura, el régimen de tipo de cambio y la fase del ciclo económico. Este último factor aparece como particularmente  relevante si se adopta el argumento keynesiano tradicional de que el gasto del gobierno genera mayores efectos durante las recesiones que durante las expansiones. Intuitivamente, cuando la economía enfrenta malos tiempos, la expansión del gasto público es menos propensa a desplazar el consumo privado o la inversión. De esta manera, se debería esperar que el multiplicador sea más alto en países con una política fiscal anticlícica (donde la expansión fiscal ocurre en los malos tiempos, como en  Australia o Canadá  según Frankel, Vegh y Vuletin; 2011)) que en aquellos con una política procíclica (donde el gasto aumenta en los tiempos de bonanza, como Argentina según los mismos autores).

En un estudio reciente, Puig (2014) estima por primera vez el multiplicador del gasto del Sector Público Nacional (SPN) en Argentina para el período comprendido entre el primer trimestre de 1993 y el cuarto de 2012. Adicionalmente, en el mismo trabajo se profundiza el análisis al diferenciar el multiplicador del gasto en consumo (o gasto público corriente) del multiplicador del gasto de capital (o inversión pública) y se analizan los efectos sobre el resto de los componentes de la demanda agregada. Este nivel de análisis permite a priori saber qué tipo de gasto es más efectivo para influir sobre el nivel de actividad, y si existen efectos de desplazamiento del gasto público sobre el privado, tanto de consumo como de inversión. Al mismo tiempo, daría indicios ciertos sobre la articulación entre el sector público y el privado en cuanto a si existe algún tipo de complementariedad entre ambos o si, de lo contrario, son rivales.

La Figura 1 indica que el gasto del SPN presenta un multiplicador bajo con un valor nulo en el impacto, y que estadísticamente no difiere de cero, sugiriendo que el aumento en el gasto del gobierno repercute poco y muy lentamente sobre la actividad económica[1]. Este hallazgo plantea un serio interrogante sobre la utilidad de la política fiscal como instrumento de estabilización de corto plazo. De cualquier modo, focalizar únicamente en el multiplicador de impacto puede ser engañoso, dado que los paquetes de estímulo fiscal pueden aplicarse a lo largo del tiempo y pueden existir retrasos en la respuesta de la economía. Así, se observa un multiplicador significativo desde el punto de vista estadístico y que acumula un valor de 0.18 al cabo de 2 años (8 trimestres), indicando que en dicho horizonte por cada $1 gastado por el gobierno el producto se incrementa $0.18. Este resultado brinda evidencia de un efecto desplazamiento sobre la producción por parte del gasto realizado por el SPN.

Figura 1. Multiplicador acumulado del gasto público total del Sector Público Nacional de Argentina

pv1

En la Figura 2 se diferencia el multiplicador del gasto público según se trate de gasto en consumo o gasto de capital (o inversión pública), y se observa un multiplicador para este último consistentemente mayor que para el gasto en consumo, tanto en el impacto ($0.3 versus $0) como en el acumulado en un horizonte de 2 años ($1.03 versus $0.18). [Nótese que el multiplicador del gasto en consumo es prácticamente similar al del gasto total, debido a que éste representa más del 90% del gasto total durante toda la muestra utilizada].

Figura 2. Multiplicador acumulado del gasto público corriente y de capital del Sector Público Nacional  de Argentina.

pv2

Por último el trabajo explora la dinámica del gasto público sobre el resto de los componentes de la demanda agregada o, dicho de otro modo, sus mecanismos de transmisión. Un primer resultado muestra que  el gasto público tiene un multiplicador positivo sobre el consumo y la inversión privada,  mientras que sobre las exportaciones netas no hay efecto alguno. A su vez se encuentra que sobre el consumo privado se repite, al igual que en el caso del producto, la presencia de un multiplicador del gasto de capital mayor que el del gasto en consumo. Al cabo de 2 años, el primero presenta un valor de $1.15 mientras que el segundo acumula $0.12. El patrón anterior se sostiene también para el caso de la inversión privada aunque con multiplicadores de menor magnitud. El multiplicador del gasto de capital es $0.82 mientras que el del gasto en consumo se ubica en $0.07. De este modo, es deseable destacar que al igual que se vio en los efectos sobre el producto, la composición del gasto es un tópico sumamente relevante a la hora de analizar sus efectos sobre la actividad económica. Otro punto, no menos importante, viene dado por el hecho de que los multiplicadores del gasto de capital sobre la inversión privada son positivos, producto de las sinergias que se generarían entre estos dos rubros, surgiendo la posible existencia de efectos crowding in entre la inversión privada y la pública[2].

Los resultados encontrados plantean ciertos interrogantes  acerca  del grado de efectividad del gasto público sobre la actividad económica. Asimismo, acentúan la necesidad de poner atención en cómo se compone dicho gasto. Se refuerza a su vez la idea de que Argentina se beneficiaría de una buena articulación entre el sector público y el privado y, sobretodo, del abandono de las políticas fiscales procíclicas. La incapacidad de ahorrar en tiempos de bonanza aumenta en gran medida la probabilidad de que los malos tiempos se conviertan en siempre traumáticas crisis fiscales.

Referencias 

Auerbach, Alan y Yuriy Gorodnichenko, 2011. “Fiscal multipliers in recession and expansion”. NBER Working Paper No. 17447.

Frankel, Jeffrey A., Carlos A. Végh y Guillermo Vuletin, 2011. “On Graduation from Fiscal Procyclicality”. Journal of Development Economics, Volumen 100, Issue 1, Enero 2013, Pags 32-47.

Ilzetzki, Ethan, Enrique Mendoza y Carlos Vegh, 2010. “How big (small?) are fiscal multipliers?” Journal of Monetary Economics, Volumen 60, Issue 2, Marzo 2013, Pags 239-254

Puig, Jorge Pablo, 2014. “Multiplicador del Gasto Público en Argentina”. Maestría en Economía. Universidad Nacional de La Plata.


* Economista, UNLP.

** Fellow, Global Economy and Development, Brookings Global – CERES Economic and Social Policy in Latin America Initiative.

[1] Las líneas punteadas representan los intervalos de confianza de +/- 1 desvío estándar.

[2] Dados estos resultados, para indagar aún más sobre la transmisión del gasto, se estimó el vínculo entre consumo privado e inversión privada dado que son los dos componentes de la demanda que reaccionan positivamente y con soporte estadístico a movimientos en el gasto público. Los efectos se estimaron en ambos sentidos con el objetivo de analizar si el consumo reacciona más ante movimientos en la inversión o si, por el contrario, es la inversión quién presenta mayor reacción ante movimientos en el consumo. Los resultados soportan la primera de éstas hipótesis. El efecto es más fuerte cuando se analiza la dirección desde inversión hacia consumo. Esto, vinculado al multiplicador del gasto público de capital sobre la inversión privada hallado anteriormente, refuerza la idea de pensar en la existencia de cierto grado de complementariedad entre la inversión pública y la privada, que a su vez genera un efecto positivo sobre el consumo privado.

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