Rogelio Frigerio: el Gobierno desarrollista y la épica de la verdadera transformación

Por Federico I. Poli* 

2/11/1914

2/11/1914

El 2 de noviembre se cumplió un siglo del nacimiento de Rogelio Frigerio, padre del desarrollismo y “eminencia gris” del Gobierno del Presidente Arturo Frondizi (1958-1962). El tiempo transcurrido y el derrotero del  país desde entonces, nos interrogan, en este aniversario, sobre las  enseñanzas que nos lega la exitosa acción para nuestro futuro.

Fue un Gobierno cuyo accionar lo definió “la épica de la transformación”. Ni antes ni después, ninguna administración, posterior al siglo XIX, mostró esa voluntad de desarrollar el país, ese ímpetu de modernizarlo e integrarlo.

Pero ¿qué se hizo? ¿Cómo? ¿Con qué resultados?

En el mundo de los enfrentamientos ideológicos de la Guerra Fría, de los procesos de descolonización y del despertar de los países subdesarrollados, se planteó movilizar todos los recursos de la amplia geografía argentina, transformarlos en riqueza material, a partir de un shock inversor. Para esta tarea se convocó al capital de todo el mundo: las empresas transnacionales, con su avanzada tecnología y cuantiosos recursos, y el financiamiento internacional, público y privado. Porque todo era poco para la tarea que se pretendía.

Como marco para la política, el Gobierno, apenas asumido, dio fin a los litigios existentes con una cantidad importante de empresas extranjeras, y, también, a fines del `58, firmó un stand-by con el FMI. Este acuerdo disparó otros financiamientos (Eximbank, Tesoro de los USA, instituciones privadas) por un monto total que duplicaba las reservas internacionales del BC y equivalía a un cuarto del valor de las importaciones. Estos fondos no solo fortalecían las reservas sino que permitían continuar con el plan de desarrollo, ya que más de la mitad era financiamiento atado a proyectos de inversión e importaciones de bienes de capital.

Pero además, Frigerio dixit, se restableció el estado de derecho para “brindar la máxima protección jurídica a la propiedad privada”, se garantizó “la supresión de retroactividades y de todo cambio sorpresivo que alterara los costos de las empresas”, se suprimieron los “controles estatales y la intervención arbitraria de los funcionarios en la actividad privada” (unificación cambiaria y supresión de los permisos de importación) y “se liquidó la interferencia del Estado a través de subsidios, precios políticos o competencia irregular, que dañara a las empresas privadas y las sometieras a situaciones de inferioridad respecto a las estatales”.

El Gobierno estableció prioridades sectoriales para dirigir la inversión, a través de marcos específicos de incentivos, con los resultados que se detallan:

  • En acero y petróleo se triplicó la producción. “La batalla del petróleo”, que se lanzó a mediados del ’58, permitió, por primera vez en la historia, el ansiado autoabastecimiento en solo 30 meses, ahorrando divisas por un cuarto del total de las importaciones. En materia siderúrgica, el impulso la producción de SOMISA, poniendo en marcha el primer alto horno de San Nicolás y proyectando la instalación de otros dos, y la explotación del yacimiento de mineral de hierro de Sierra Grande (Jujuy) permitieron incrementar el consumo por habitante 30%.
  • La creación de SEGBA y la ampliación de la capacidad de la usina de Dock Sud y Puerto Nuevo que pusieron fin al racionamiento en Buenos Aires, el acuerdo con Uruguay para la central hidroeléctrica de Salto Grande que brindó electricidad al litoral y el financiamiento para la construcción del Chocón que proveyó al Sur del país, permitieron incrementar el consumo per cápita, que era menos del 10% del de Canadá y la mitad del de Chile, y terminar con la escasez de oferta energética, fuerte restricción al crecimiento.
  • El boom automotriz, que se produjo a partir del régimen de promoción establecido en el ’59, atrajo la instalación de 22 empresas transnacionales. De 32 mil unidades se pasó a  134 mil en 1961 y a casi 200 mil en 1965, cifra que se mantuvo durante el lustro siguiente.
  • En materia de infraestructuras de comunicaciones y transportes, se proyectaron 40 nuevos aeropuertos y la construcción de 15 mil kilómetros de caminos, de los que se alcanzaron a materializar dos tercios al momento del derrocamiento del gobierno. Obras que quintuplicaron la inversión en esta área y permitieron expandir la oferta cementera.

El balance en materia de atracción de IED, con el concurso no solo del capital norteamericano y europeo sino también la firma de acuerdos de cooperación con la URSS:

  • El monto promedio de la IED aprobado en los 4 años de Gobierno duplicó el promedio del período 1958-70, alcanzando un récord en 1960.
  • El 90% de la IED se dirigió a los sectores considerados estratégicos, antes mencionados.
  • Al final del Gobierno, el 25% de la producción industrial era explicada por la IED, la mitad de las cuales se habían instalado después del `58; pero, a diferencia de lo que pasaría con la inversión extranjera a partir de los ’90, en este caso se trató de nueva inversión, no desnacionalización del aparato productivo por compra de empresas instaladas.

La promoción de inversiones y el ingreso de grandes empresas transnacionales en nuevos sectores generaron impactos tecnológicos y permitieron el surgimiento y consolidación de grandes grupos nacionales y de PYMES en las cadenas de valor, a lo largo de toda la geografía del país. Por primera vez, gracias a las infraestructuras de comunicaciones y energía, se descentralizó la actividad económica hacia el interior del país.

Esta política permitió que la tasa de inversión (IBIF) alcanzara el 24,5% del PIB en 1961, nivel elevado para la Argentina y, además, la inversión en equipos durables de producción, lo que determina la capacidad productiva, se incrementó a 63% de la IBIF en 1961.

Simplificando el mensaje de la experiencia desarrollista para el próximo gobierno sería: prioridad a la inversión reproductiva (energía, infraestructuras e industrias) para el cambio estructural y la integración territorial, a partir de un marco de seguridad jurídica, la atracción de inversiones externas, la planificación indicativa del Estado con políticas activas de desarrollo sectorial y regional y la libre concurrencia de los privados. Ojala estos mensajes sirvan de guía al futuro Presidente, para ayudar a superar un presente tan doloroso e injusto para la gran mayoría de los argentinos.


* Economista. Nota publicada por el diario La Nación el 8/11/2014.

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2 Respuestas a “Rogelio Frigerio: el Gobierno desarrollista y la épica de la verdadera transformación

  1. cualquiera total.....

    Un posteo muy menor pero no extraño si se reproduce en la La Nación.
    Precisamente muchos de los problemas que siguen hoy (como la industria automotriz) se originó en el “desarrollismo”.

    Aclaro que no culpo a Frigerio por que el tipo creo tenía las mejores intenciones, lo horroroso es hacer un análisis paupérrimo como el presente no teniendo en cuenta el contexto de aquella época y rescatar los errores después de haber pasado tanta agua.

    Corea hacía todo lo contrario con la IED (entre algunas otras cosas) respecto al desarrollismo por esas épocas y un poco más tarde inclusive

    En fin…

  2. El desarrollimo proponia orientar la producciòn
    hacia determinadas areas,protegerlas y subsidiar-
    las, con el cuento de que algun dia serian compe-
    titivas a nivel internacional. El ejemplo mas noto-
    rio es la industria automotriz, recibieron protec-
    ciòn arancelaria y todo tipo de beneficios. Pasa
    ron mas de 50 años y pasaran muchos mas
    y nunca serà una actividad competitiva. Las
    industrias que nacen al abrigo del proteccio-
    nismo y la sustituciòn de importaciones nunca
    llegan a buen puerto.
    Australia apartir del 2018 dejarà de producir
    automoviles,pues el gobierno decidiò que no
    esta dispuesto a subsidiar a esa actividad.
    Expresaron,: no somos buenos fabricando
    automoviles,porque el salario de nuestros
    trabajadores es alto.haremos lo que sabemos
    hacer bien.
    Dos cosas buenas del desarrollimo. la primera
    la privatizaciòn muy exitosa de los colectivos.
    la segunda, el concepto de ahorro para la in-
    versiòn en infraestructura y stock de capital,
    que es la piedra fundamental en el desarrollo
    de los tigres asiaticos. Estos paises tienen
    una tasa de ahorro muy elevada.

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