Capital en el Siglo XXI | A propósito del libro escrito por Thomas Piketty

Por Juan Carlos de Pablo *

pikettySoy (muy probablemente) el único economista argentino que no usa celular, y también muy probablemente el único que leyó de punta a punta[1], Capital in the twenty-first century, el denso libro de 685 páginas[2] escrito por el economista francés Thomas Piketty, publicado en inglés en 2014, por Harvard university press, “basado en 15 años de investigación para comprender la dinámica histórica de la riqueza y el ingreso” (vii)[3]. Nacido en 1971, Piketty es director de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales y profesor en la Escuela de Economía de París[4].

Primero, clasificadas por cuestiones, reproduzco las afirmaciones que me parecen más importantes, luego de lo cual inserto mis propias reflexiones.

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Dinámica del sistema económico. “Cuando la tasa de retorno del capital excede la tasa de crecimiento del ingreso, el capitalismo automáticamente genera desigualdades arbitrarias e insostenibles, que socavan de manera fundamental los valores meritocráticos sobre los que se basan las sociedades democráticas”[5] (1). “La dinámica de la distribución de la riqueza muestra mecanismos poderosos que alternativamente apuntan a la convergencia y a la divergencia” (21). “La divergencia se produce cuando el crecimiento del PBI es débil y el retorno del capital es alto” (23). “Demasiado capital estropea su rendimiento: más allá de las reglas y las instituciones que dividen el PBI entre capital y trabajo, es natural esperar que la productividad marginal del capital decrezca a medida que aumenta su stock” (215). “La cuestión es a qué velocidad decrece” (216). “Lo más probable es que la reducción del retorno del capital sea inferior al aumento de la relación capital/ingreso, de manera que aumente la participación del capital en el PBI” (233). “La clave está en la justificación de la desigualdad, más que en su magnitud” (264).

Capital: historia. “La importancia del capital no es hoy diferente de la que tenía en el siglo XVIII, sólo cambió la composición –menos tierra, más industria, finanzas e inmuebles-” (377). “En 2010 la relación capital/ingreso volvió al nivel que tenía antes de la Primera Guerra Mundial” (118)[6]. “Los shocks políticos y fiscales ocurridos durante las 2 guerras mundiales fueron más destructivos del capital que los combates” (148). “La reducción de la relación capital/ingreso entre 1913 y 1950 es la historia del suicidio europeo, en particular de la eutanasia de sus capitalistas” (149). “El crecimiento de una verdadera `clase media patrimonial´ fue la principal transformación estructural de la distribución de la riqueza en los países desarrollados, durante el siglo XX” (260). “Esto último fue acompañado por una fuerte caída de la riqueza en el centil superior” (262). “Los impuestos progresivos son un subproducto de las 2 guerras mundiales y de la democracia” (498). “Los impuestos progresivos constituyen un compromiso ideal entre la justicia social y la libertad individual” (505).

“En Inglaterra o Francia la mitad del capital de las personas corresponde a su casa, la otra mitad a propiedad industrial o financiera” (122). “En las sociedades europeas la mitad de la población prácticamente no tiene capital” (257). “Tanto en Inglaterra como en Francia la propiedad pública es insignificante con respecto a la propiedad privada total” (125). “La importancia del capital en las economías desarrolladas surge principalmente del bajo crecimiento demográfico y de la productividad, junto a regímenes políticos que objetivamente favorecen al capital” (42). “En las sociedades estancadas, la riqueza acumulada en el pasado usualmente adquiere considerable importancia” (233). “El pasado tiende a engullir al futuro: la riqueza originada en el pasado automáticamente crece más rápidamente que la generada a través del ahorro” (378).

Francia. “En Francia el clima adverso del capitalismo fue intensificado por el hecho de que muchos miembros de la elite económica colaboraron con la ocupación nazi. Renault fue estatizada, pero las empresas pequeñas y medianas no fueron tocadas” (137). “En Francia la reducción de la desigualdad en los ingresos ocurrió en un período muy singular: entre 1914 y 1945… Período caracterizado por 2 guerras mundiales, una Gran Depresión y nuevas políticas públicas” (275). “¿Por qué la desigualdad de la distribución del capital no retornó al nivel que tenía en la Belle Epoque; podemos estar seguros que esta situación es permanente e irreversible? No tengo respuestas definitivas y totalmente satisfactorias a estos interrogantes” (368).

Estados Unidos. “La menor relación capital/ingreso de Estados Unidos refleja una diferencia fundamental en la estructura de la desigualdad social con respecto a Europa” (152). “Desde 1980 la desigualdad aumentó mucho en Estados Unidos” (294). “Dicho aumento se debió a una elevación sin precedentes de las remuneraciones de los principales ejecutivos de empresas” (298). “Fenómeno difícil de explicar por aumento de la productividad” (330). “Algunos atletas y actores también ganan mucho, pero no tanto como los superejecutivos” (303). “La crisis financiera [iniciada en 2007] no terminó con el aumento estructural de la desigualdad en Estados Unidos” (296). “En dicho país el aumento de la desigualdad contribuyó a la inestabilidad financiera” (297).

Capital e ingresos, “hoy”. “La cuestión clave es: ¿trabajo o herencia?” (240). “Los ingresos del trabajo no siempre son distribuidos de manera equitativa, por lo cual no sería honesto reducir la cuestión de la justicia social a la importancia de los ingresos laborales versus el generado por la riqueza heredada. Pero la democracia moderna está basada en la idea de que las desigualdades basadas en el talento y el esfuerzo están más justificadas que las otras” (241).

“¿Lucha de clases o lucha de centiles?” (252). “Las desigualdades originadas en la distribución del capital son siempre mayores que las generadas por el trabajo” (244). “Generalmente el decil superior es dueño de 90% del capital, y el centil superior de 50%” (365). “Una de las principales características de la riqueza heredada es que se distribuye de manera muy poco igualitaria” (407). “El 0,1% más rico del planeta posee fortunas de alrededor de 200 veces la fortuna del promedio de los habitantes” (438). “El primer centil es un grupo suficientemente grande como para ejercer influencia significativa, tanto en el plano social como en el orden político y económico” (254). “Hemos pasado de una sociedad de rentistas a una de ejecutivos [de empresas]” (276). “El decil más alto de la distribución del ingreso se compone de un `9%´ integrado por médicos, abogados, comerciantes y medianos empresarios, y un `1%´ por superejecutivos” (281). “Liliane Bettencourt, quien nunca trabajó en su vida, vio su fortuna crecer igual que la de Bill Gates, el pionero de la alta tecnología” (440).

“Nadie niega que es importante para la sociedad que existan los empresarios, las invenciones y las innovaciones, pero esto no puede justificar todas las desigualdades observadas en la riqueza” (443). “Esta es la principal justificación para el impuesto progresivo a las grandes fortunas, aplicado a nivel mundial” (444). “Cuando un gobierno grava los ingresos, o las herencias, con alícuotas de 70% u 80%, no está pensando principalmente en aumentar los ingresos fiscales” (505). “La reducción del impuesto a los altos ingresos en Estados Unidos e Inglaterra transformó la forma en que se determinan los salarios de los ejecutivos” (509). “Fijar alícuotas confiscatorias (del orden de 80%) sobre los ingresos más altos no sólo es posible sino que es la única forma de frenar el fuerte aumento observado de los altos salarios” (512). “El riesgo de la adquisición de activos por parte de China parece menos creíble y peligroso que la divergencia basada en la oligarquía, es decir, el proceso por el cual los países ricos terminan siendo propiedad de los multimillonarios” (463).

Deuda. “En el siglo XX cambió la percepción que se tiene de la deuda pública, porque se la vio como instrumento para transferir recursos a los más necesitados” (132). “¿Cómo puede reducirse de manera significativa una deuda pública del tamaño que hoy tiene Europa? Vía impuesto al capital, inflación y austeridad. Un impuesto excepcional sobre el capital privado es la solución más justa y eficiente. La peor es la austeridad” (541). “Sin un impuesto excepcional, o inflación, puede tomar décadas salir del peso de la deuda actual” (545).

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Motivación. “Estoy interesado en contribuir al debate referido a la mejor manera de organizar la sociedad y las instituciones y políticas más apropiadas para conseguir un orden social justo” (31).

Cautela. “Debemos ser muy cautelosos con respecto a los determinismos económicos referidos a las desigualdades de la riqueza y el ingreso” (20). “Que el retorno del capital sea sistemáticamente mayor que la tasa de crecimiento del PBI es un hecho histórico, no una necesidad lógica” (353). “Nada es seguro: la desigualdad se puede mover en cualquier dirección” (376). “Para 2100 el planeta en su conjunto podría lucir como Europa a comienzos del siglo XX, por lo menos en cuanto a intensidad del capital. Obviamente, esta es sólo una de las varias posibilidades” (196), aunque “todos los signos apuntan a menor crecimiento futuro del PBI” (72).

Técnica y política. “La distribución de la riqueza es una cuestión demasiado importante para dejarla en manos de economistas, sociólogos, historiadores y filósofos… La democracia nunca será reemplazada por una república de expertos, y es bueno que así sea” (2). “Crear y cobrar impuestos no es una cuestión técnica. Es principalmente política y filosófica. En el trasfondo de cada gran levantamiento político hubo una revolución fiscal” (493). “En el siglo XX fueron las guerras las que transformaron la estructura de la desigualdad. ¿Se podrá lograr de manera pacífica en el siglo XXI?” (471). “Si el decil más alto se apropia de 90% del PBI (y el centil más alto 50% de la riqueza) es muy probable que ocurra una revolución, a menos que exista un apropiado régimen represivo destinado a evitarla” (263)[7] .

“Leyes” fundamentales del capitalismo. “Primera ley: a = r . b, donde r es el retorno del capital, b es la relación capital/ingreso y a es la participación del capital en el PBI. Se trata de una identidad contable pura” (52). “Segunda ley: cuanto mayor es la tasa de ahorro y menor la tasa de crecimiento del PBI, mayor es la relación capital/ingreso” (55).

Marx, economía soviética. “Mis conclusiones son menos apocalípticas que las implicadas por el principio marxista de acumulación infinita y divergencia perpetua” (27). “Para la población que vivió en los países donde se implementaron experimentos totalitarios, el problema era que la propiedad privada y la economía de mercado no solamente servían para asegurar la dominación del capital sobre los que sólo cuentan con la prestación de servicios laborales, sino también para coordinar las acciones de millones de personas, función que no es fácil realizar sin ellos, como ilustran claramente los desastres humanos generados por el planeamiento centralizado de tipo soviético” (532).

Propuesta. “La política ideal es un impuesto progresivo sobre el capital, aplicado simultáneamente en todo el mundo, lo cual es indudablemente una utopía (pero una utopía útil). Como sustituto habría que pensar en un impuesto regional o continental, por ejemplo aplicable en Europa” (471). “Si la democracia pretende en el siglo XXI retomar el control sobre el capitalismo financiero globalizado, tiene que inventar nuevas herramientas, adaptadas a los desafíos actuales. La herramienta ideal es un impuesto global progresivo sobre el capital, sumado a una fuerte trasparencia financiera internacional” (515). “No hay otras formas de regulación” (534). “Propongo una alícuota de 0% hasta 1 M. de euros, de 1% entre 1 y 5 M. de euros, y de 2% por encima de 5 M. de euros, sobre la totalidad del capital” (517). “No para financiar al Estado social, sino para regular el capitalismo” (518).

“La igualdad de derechos y de oportunidades no es suficiente para asegurar una distribución igualitaria de la riqueza” (364). “Un impuesto progresivo al capital es mejor que un impuesto progresivo al ingreso, porque este último modifica muy poco la distribución de aquel” (473). “Modernamente la redistribución no consiste en transferir ingresos de los ricos a los pobres, sino en financiar servicios públicos que se distribuyen de manera bien igualitaria, como salud, educación y jubilaciones” (479).

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Por último, mis reflexiones. Referidas al libro, más que a los temas planteados (estos últimos generarían varios libros). Capital… está generando multitud de reflexiones referidas a las cuestiones planteadas en la obra, por parte de gente que no la leyó. No hay nada de malo en ello y es mérito de Piketty haber puesto sobre el tapete algunas cuestiones relevantes, pero como digo en estas líneas me concentro en la obra más que en los temas planteados.

¿Se necesitaba escribir un libro de 680 páginas, para decir esto? Esto se pudo haber dicho en 50 páginas, y publicado en alguna revista especializada. Pero, ¿hubiera causado el impacto que –al parecer- está causando? Antes y después de la publicación de La teoría general, ocurrida en 1936, muchos economistas propusieron salir de la recesión haciendo obra pública, hasta que el sector privado volviera a “despertarse”. ¿Hubiera tenido John Maynard Keynes el impacto que tuvo, si en vez de escribir un libro hubiera publicado una monografía en el Economic journal?

Cuestión relevante. Cuando en noviembre de 2011 me incorporé a la Academia Nacional de Ciencias Económicas pronuncié una conferencia titulada “Recuperemos la cosmovisión de los padres fundadores”. Desde este punto de vista Capital en el siglo XXI me parece un esfuerzo que merece destacarse, particularmente frente al creciente análisis “microscópico” implícito en buena parte de los trabajos aplicados. La especialización profesional está llegando a un extremo tal, que no nos estamos entrenando para ver el bosque.

Subrayo la cautela. Insisto con que, con respecto a la dinámica futura de la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza, Piketty es cauto. Y lo subrayo porque quienes están escribiendo sobre esta obra no reflejan la cautela del autor. Claro que Piketty tiene su “corazoncito” (¿quién no?), pero sugiere más que imponer.

Capital: algunas distinciones importantes. ¿Diferencia Piketty entre el capital físico y el capital humano; distingue entre el aumento del capital físico y el aumento del precio relativo de los bienes de capital; cómo tiene en cuenta el riesgo?, porque las estadísticas recogen los resultados ex-post, de manera que el aumento de un agregado puede formarse con importantes alzas y bajas individuales (Porto, Alex Tabarrok, Uriburu).

¿Para qué plantear una utopía? Piketty es totalmente conciente de que su propuesta principal, un impuesto progresivo al capital, aplicado en todos los países, cuya recaudación no debe ser utilizada para financiar los gastos sociales de los Estados sino con propósitos de regulación, es una utopía. ¿Por qué no se detuvo en exponer el problema, y confesar que él tampoco tiene la solución? De repente hubiera sido más sabio.

“Las utopías, al ignorar la naturaleza humana, pueden ser muy costosas en vidas y en bienes” (Marzana). Ejemplos: Camboya.

“Cobrar para regular, no para recaudar, luce muy bonito en los papeles, pero sólo a funcionarios y políticos angelicales se les puede ocurrir redistribuir entre la población el producido de ingresos fiscales generados vía regulación, con el mismo criterio con el cual la emisión monetaria se podría hacer tirando billetes desde un helicóptero” (Martínez).

¿Qué tiene que ver con Argentina? No nos ofendamos, pero Piketty se ocupa del mundo en su conjunto, no de nosotros. Quiere decir que tenemos que leerlo y al tiempo que respetamos lo que pueda proponer para otros países (ejemplo: el “problema” de la deuda pública de los países europeos, y su propuesta de solución), tenemos que pensar, para ver qué tiene que ver con nuestra realidad local[8].

Argentina 2014 está llena de problemas, pero no tiene uno de endeudamiento excesivo, y por otro lado es un “colador” desde el punto de vista de la evasión impositiva, aduanera y previsional. El reconocimiento del valor de la obra de Piketty no debe llevarnos a proponer aumentar la carga impositiva de la porción de la actividad económica registrada, porque –como le gusta decir al francés cuya obra estoy analizando- no sería ni justo ni eficiente.

“Ya tenemos un impuesto al capital: el impuesto a los bienes personales, que también se aplica al patrimonio neto de las empresas” (Fernández). Es más, “se aplica sobre los activos, no sobre el capital” (Stamati). Y como si esto fuera poco un impuesto a los ingresos que no ajusta las deducciones por la inflación bien medida, descapitaliza a los contribuyentes impositivos.


* Publicado en CONTEXTO; Entrega N° 1.293; Mayo 19, 2014. Titular de DEPABLOCONSULT, profesor en la UDESA y en la UCEMA. Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas. depablo43@hotmail.com. Agradezco a Jorge César Avila, Roque Benjamín Fernández, Ricardo Hipólito López Murphy, Alfonso José Martínez, Mario Teodoro Marzana, Javier Gerardo Milei, Fernando Heberto Navajas, Alfredo Martín Navarro, Alberto Porto, Manuel Sacerdote, Guillermo Sandler, Domingo Ignacio Stamati, Mario Orlando Teijeiro y Francisco Uriburu, los valiosos comentarios realizados a la versión preliminar.

[1] Aclaración importante, porque abundan quienes lo recomiendan sin –aparentemente- haberlo leído con cuidado, y quienes toman alguna afirmación aislada “para llevar agua para su molino”.

[2] El texto viene acompañado por gran número de gráficos, de comprensión inmediata, que –con frecuencia decenal o cada 20 años- muestran la evolución de las variables desde comienzos del siglo XVIII al presente. En muchos de ellos la figura tiene forma de “U”, con caída entre las guerras, o luego de la Segunda Guerra Mundial, y recuperación a partir de la década de 1980. Las cifras que generan dichos gráficos se pueden consultar en http://piketty.pse.ens.fr/capital21c. El texto es denso, a pesar de las referencias a las novelas escritas por Jane Austen y Honoré de Balzac (también podría haber ilustrado con Downton Abbey).

[3] El número entre paréntesis corresponde a la página, en el texto original.

[4] ¿Quiere decirle algo? Escríbale a piketty@ens.fr.

[5] “Que el retorno del capital supere a la tasa de crecimiento del PBI real, ¿no es una condición de equilibrio en todo modelo en el cual la preferencia temporal de las personas no es cero?” (López Murphy).

[6] “Acostumbrados a relaciones capital/producto de 3, hasta 4, que utilizábamos en los modelos Harrod-Domar, sorprende que el número ahora sea 7” (Navarro). ¿Será, como sugiere un crítico al libro, porque no se distingue entre “capital-capital”, físico o humano, y aumento del precio relativo de los bienes de capital, como los inmuebles?

[7] “La cuestión se complica cuando los dueños del capital también se adueñan del Estado para mantener sus privilegios” (Porto).

[8] La acumulación de capital tiene todavía mucho “futuro”, dada la cantidad de marginados que existen en el mundo.

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6 Respuestas a “Capital en el Siglo XXI | A propósito del libro escrito por Thomas Piketty

  1. Pingback: Iván Carrino | Apuntes de la charla de PIketty

  2. Pingback: Apuntes de la charla de Piketty | Libertad y Progreso on-line

  3. Pingback: Distribución de la riqueza y capitalismo, según Thomas Piketty | Abrach Estudio

  4. Angus Tasalli

    Herederos a orillas del Nahuel Huapi:
    La lista de los 70 asistentes al privadísimo foro Llao Llao podría servir como catálogo viviente de las clases “cada vez más ricas” sobre cuyo peligro advirtió el economista Thomas Piketty en El Capital en el Siglo XXI, el último bestseller planetario de la ciencia lúgubre. Urbano, el único varón de los tres hijos de Cristiano Rattazzi, se codeó con Juan Pablo Bagó, heredero del laboratorio homónimo, y con el papelero Santiago Blaquier, aliviado por la revocatoria del procesamiento de su padre en la causa que investiga su rol en la represión ilegal de la última dictadura. Nicolás Braun, hijo del dueño de La Anónima, departió en los mismos pasillos alpinos con los primos Alejandro, Patricio, Juan Martín y Marcos Bulgheroni, descendientes del clan que administra el yacimiento de crudo más jugoso del país y casi el doble de reservas petroleras en Estados Unidos. El mayor controlante individual de metros cuadrados de inmuebles y campos de la Argentina, Eduardo Elsztain, fue con sus hermanos Alejandro y Daniel. También hubo emprendedores 2.0 como Alec Oxenford, creador de OLX.com y DeRemate.com, Martín Migoya, de Globant, y Marcos Galperin, heredero del imperio curtidor SADESA y creador de MercadoLibre.com. Cerca suyo se sentó Diego Manfio, el más activo constructor de hoteles y locales en Añelo, el pueblo enclavado sobre el corazón de Vaca Muerta. Se les sumaron veteranos como el farmacéutico Hugo Sigman, el sojero Gustavo Grobocopatel, el transportista Roberto Murchison, el metalúrgico Luis Pescarmona y el constructor Eduardo Costantini, todos poseedores de alguna de las 50 fortunas más fabulosas del país.
    El fantasma de Piketty, de reciente paso por el país, también dijo presente: la “fuerza de divergencia” enunciada por el francés, que revivió las peores pesadillas marxistas de los teóricos del capitalismo armónico, ilustra con precisión lo que ocurrió con las fortunas de esas familias durante las últimas décadas. Todas acrecentaron su tamaño bajo el gobierno que fuera, gracias a que el rendimiento que le extrajeron a su capital fue sistemáticamente mayor que la tasa de crecimiento del ingreso total de la sociedad. Una dinámica inherente al sistema, que solo podría revertirse con una profunda reforma impositiva que ningún candidato con chances propone y que el kirchnerismo tampoco logró concretar.

    • Angus, coincido en: “solo podría revertirse con una profunda reforma impositiva que ningún candidato con chances propone y que el kirchnerismo tampoco logró concretar.” Pero te agrego que ha existido hasta que el Ministro economico del golpe cívico militar derogó el tributo a las ganancias extraordinarias, excepcionales con el que se aplicaban alicuotas adicionales a las ganancias normales y, que eliminó el impuesto a la herencia muestra de impudor y cinismo como de impunidad ya que él mismo se benefició como heredero de su familia. No hago citas a colegas ya que cualquiera los puede googlear en los diarios de esa triste época.

  5. Juan Carlos, con relación a Keynes esto que decís: Antes y después de la publicación de La teoría general, ocurrida en 1936, muchos economistas propusieron salir de la recesión haciendo obra pública, hasta que el sector privado volviera a “despertarse”. ¿Hubiera tenido John Maynard Keynes el impacto que tuvo, si en vez de escribir un libro hubiera publicado una monografía en el Economic journal?”, me permito opinar que me parece una “rebaja” inmerecida de su obra. El “impacto” de la obra de Keynes fue intelectualmente dirigido a sus pares y, no consiste de ese ejemplo parcial de intervención anti cíclica con obra pública, sino en que hizo una teoría “general”, real y monetaria, en la que los tipos de mercado son importantes y fundamente cuando se debe intervenir en ellos, en la que la inversión determina el ahorro, en la que la TCD, la ley de Walras y la ley de Say son mandadas al desván (o a la basura), en la que la inversión es determinante del nivel de empleo, en que la baja del salario no baja el desempleo, ya que este puede ser involuntario y además baja el consumo, en la que en economía es esencial considerar el “tiempo”, la causalidad y el desequilibrio, entre variables importan…. Etc. En cuanto a efectividad, no solo promovió la obra pública, sino que provocó una revolución en el pensamiento efectivo de políticos como Roosevelt con el New Deal, la creación de instituciones nacionales como el de la vivienda y que G Bush privatizó, dando pié a la posibilidad de los sub prime….. De Pikety, me has entusiasmado para que lo lea, ya que pensé en un trabajo muy marketineado, como en parte creo opinás vos.

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