¡Era cierto! Menos inversiones, menos crecimiento, más inflación

Por Juan J. Llach *


less_investBienvenida sea la publicación del Indec de las nuevas cuentas nacionales. Ellas ayudarán a ir remontando el largo trecho faltante de la empinada cuesta de su tan dañada credibilidad. Los nuevos números corroboran las críticas o las dudas que la mayoría de los profesionales independientes veníamos formulando.

Un procedimiento habitual, pero demasiado tardío. La actualización de la base de cálculo de las cuentas nacionales es un procedimiento habitual. Las economías cambian y es necesario cada diez, o mejor, cada cinco años, reestimar el PIB y sus componentes en base a una estructura de la economía más reciente. Nigeria revisó hace poco su PIB y el resultado fue un aumento del PIB total desde u$s 370.000 a u$s 510.000 millones. El error ha sido aquí demorar tantísimo tiempo en elaborar o en dar a conocer (no lo sabemos) los nuevos cómputos. Al haber transcurrido casi diez años desde el censo económico 2004/05 que da base a las nuevas cuentas éstas pueden estar desactualizadas ya en su origen. La citada revisión de Nigeria, en cambio, fue reemplazando la base 1990 por la de 2010 y se dio a conocer con sólo cuatro años de demora.

Crecimos menos. La tasa de crecimiento del PIB entre 2004 y 2013 estimada ahora es de 5,5% anual en vez del 6,4% anterior. Las principales dudas estaban centradas entre 2007 y 2012, período para el que el Indec estimaba un acumulado de 40,3%, en franco contraste con lo calculado por el experto Ariel Coremberg (Proyecto Arklems), que era 25,1%. Las nuevas cuentas se ubican en un punto intermedio, con un acumulado de 33,2%. Es claro que tales cálculos no son comparables porque ha cambiado la base de cálculo. Pero sí es cierto que las nuevas cuentas confirman lo que pensaba la mayoría de los profesionales del tema. Subsisten empero varias dudas, por ejemplo para el año 2009 al que el Indec sigue atribuyendo una variación casi nula de 0,1% cuando el consenso es que ese año hubo claramente una caída del PIB de entre 2,5 y 4 puntos.

Se invirtió mucho menos. La nueva participación de la inversión en el PIB a precios corrientes cae sustancialmente del 22,1% al 18,3%, un nivel bajísimo que, como está a la vista, ha puesto en peligro la sostenibilidad del crecimiento. Resulta así que en el período 2004-13 se invirtió 38 puntos menos del PIB que lo que se afirmaba antes. Esto deberá ser objeto de análisis más profundos, pero es claro que el nuevo cálculo es más consonante con la ‘sensación térmica’ de crisis energética, algunas rutas nuevas pero muchas deterioradas, teléfonos celulares que andan muy mal o muchas menos fábricas nuevas que las que podrían haberse esperado.

Hubo más inflación. Según el nuevo cálculo, los precios implícitos en el PIB –que tienden a parecerse a una de mayoristas y minoristas– aumentaron desde 2006 a 2013 un 18,3% por año, en lugar del 16,2% estimado antes.

Vivan la patria financiera y los servicios, abajo la industria y el agro. En franco contraste con el discurso oficial los sectores cuyo valor agregado más creció entre 2004 y 2013, por orden, son la intermediación financiera (222,8%), el comercio (99,1%), el transporte y las comunicaciones (84,7%) y los hoteles y restaurantes (73,8%). Luego viene la construcción (68,4%) y más abajo la industria manufacturera (60,4%). No debería sorprender la caída de la minería (por el petróleo y el gas), pero sí el bajísimo crecimiento atribuido al agro (19,5%), quizás en parte debido a errores de cálculo pero más aún a políticas contrarias al sector que nos están haciendo perder, o aprovechar muy poco, enormes oportunidades. Un resultado bien contrario al relato oficial es la caída de la participación de las manufacturas en el valor agregado, del 22,7% en 2004 al 15,4% en 2013. En fin, los servicios ya comprenden cerca de dos tercios del producto, mientras en 2004 era el 56%.

En fin, sean bienvenidos los nuevos números del Indec, que de todos modos deberán pasar todavía por análisis metodológicos profundos. Y ojalá que ellos y los del nuevo IPC se complementen lo antes posible con lo muchísimo que falta hacer, entre lo que sobresale nítidamente la carencia de datos serios de pobreza e indigencia.


* Economista (IAE). Nota publicada en el Diario El Cronista del 12/05/14.

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