Los subsidios en la encrucijada

Por Fernando Navajas*

gas-pipelinesUna década de acumulación de distorsiones de precios relativos, producto de desaciertos en el diseño e implementación de la política económica, está llevando por la fuerza al gobierno a aceptar una nueva configuración de los mismos, con el tipo de cambio a la cabeza de los reajustes. Lo que está en juego ahora es enfrentar el problema que deviene de realizar tarde estos ajustes en una economía inflacionaria tal que puede llevar a un proceso de desestabilización en donde la política gubernamental termine derrotada y adaptándose al desenvolvimiento de la crisis. Es por ello que, desde el punto de vista del interés público, el objetivo primordial de la política pública en la actual coyuntura es evitar que se produzca una devaluación real del peso excesiva, más allá de lo que la economía necesita, porque la misma va a venir acompañada por un ajuste recesivo excesivo con consecuencias muy negativas sobre el bienestar y la equidad. La defensa para que este sobreajuste del tipo de cambio real (llamado “overshooting” en la jerga) no se produzca, debe ser objetivo fundamental de la política pública sobre el que gire todo lo demás. Algo en lo que debiera haber un consenso amplio.

Los subsidios a la energía y las tarifas de los servicios públicos son algo casi emblemáticos entre los desequilibrios de precios relativos de toda esta década. Están asociados a la más larga y profunda caída del precio real de las tarifas de los servicios públicos vinculados a la energía que registra la historia económica de la Argentina. Hace rato que superó ampliamente lo que Horacio Nuñez Miñana y Alberto Porto (1982) bautizaron hace mucho tiempo como el período del “gran deterioro” real de las tarifas (1945-1952) y que estudiábamos como algo especial o irrepetible. Así, la situación en materia de subsidios no da para más. La Figura adjunta muestra que ya en 2013 perforaron el 5% del PBI (Cont, 2014).

Transferencias del gobierno a empresas de servicios públicos y otros operadores privados (por sectores) – valores en porcentaje del PIB

navajas070214

Fuente: ASAP y Ministerio de Economía. Los valores del año 2013 corresponden a datos devengados hasta octubre y estimados para los últimos dos meses (suponiendo la misma participación que tuvieron las transferencias durante estos dos meses en el año 2012), de modo que se podría estar sobre- o sub-estimado el valor real, dependiendo de los valores realizados en los dos meses restantes de 2013.

El problema es que la devaluación real ha empeorado las cosas por el lado de la energía. Definiendo los subsidios como la diferencia entre los precios de oferta y demanda, multiplicado por las cantidades consumidas, los subsidios nominales crecen porcentualmente casi con la tasa de devaluación nominal si no se tocan los precios que paga la demanda. Y la elasticidad de traslado de la devaluación a precios de la energía tal que los subsidios nominales o reales no aumenten (algo así como un “Revenue Neutral Pass-Through Elasticity” de la devaluación a precios de la energía) indica que los precios que paga la demanda tiene que ir por arriba de la tasa de devaluación para estabilizar los subsidios, (Navajas, 2014).

El problema no viene sólo por cuestiones fiscales. La salud patrimonial del BCRA ha sido deteriorada todos estos años por la “cuenta energética” de las importaciones de energía que tiene que pagar con sus reservas, y que explican la parte significativa de los subsidios. El BCRA debería exigirle a Hacienda una compensación en pesos genuina que lo capitalice para evitar el deterioro patrimonial por la política de subsidios a la energía.

Decir que los subsidios tienen que eliminarse es una cosa, eliminarlos es otra muy distinta. Es que ahora la actualización de las tarifas, es decir la eliminación de los subsidios, ha pasado a ser subsidiaria en el corto plazo a la de pelear una estabilización del tipo de cambio tal que, en ausencia de un esquema más amplio y consistente, impide un ajuste abrupto de precios del gas y la electricidad. Este anclaje auxiliar de las tarifas ya ocurrió en otros episodios y está bien registrado en trabajos que muestran qué le ha pasado a las estructuras tarifarias bajo el estrés provocado por la macro (Navajas, 2006). Es muy simple, se deterioran en términos reales, es decir se usan de ancla para que los precios no suban más en el corto plazo. Sólo que hoy estamos en otro mundo, porque el punto de partida está signado por el atraso fenomenal acumulado en una década. Hoy no queda otra que empezar a bajar los subsidios en términos reales.

La forma más apropiada de llevar adelante esto en las presentes circunstancias es con un rediseño de los subsidios de modo tal que se dé una señal creíble de que van a caer en términos reales en el mediano plazo, pero sin provocar un ajuste violento en el corto plazo, que sea leído como un tarifazo que espiraliza la formación de precios y salarios, con una incidencia distributiva espantosa. Este rediseño pasa por transformar automáticamente a todos los subsidios a una suma fija (que de hecho ya figura así calculado explícitamente en las facturas) y dejarla fija además en términos nominales, para que la inflación licue el valor real de los subsidios. Esto se debería hacer tanto para los hogares por un lado, como para la industria y el comercio por el otro, que se dividen en partes casi iguales las magnitudes de los subsidios. Al mismo tiempo, se debería anunciar que el “status-quo” en materia de subsidios se respeta para los hogares de ingresos bajos y medios bajos (se puede elevar la cifra de la reconversión a suma fija, lo que es el comienzo de una tarifa social explícita) y se podría avanzar en la migración a precios sin subsidios para hogares de ingresos medio altos y altos y empresas. Con este cambio, las señales no son sólo de reducción de los subsidios. Los precios pasan a reflejar los costos de provisión de electricidad y gas, las señales de precios se restablecen y los subsidios quedan como una pura operación de transferencia fiscal a los usuarios que va a ser reducida por la inflación. Las señales para la inversión y la oferta mejoran sustancialmente.

El problema de la implementación de esta reforma no es trivial, hay que reconocerlo. Para que funcione se deben cumplir dos principios de política pública que hoy no están garantizados (en rigor, pocas veces lo estuvieron en la Argentina). Uno es que el Ejecutivo entienda, diseñe, coordine y pueda comunicar bien la reforma de los subsidios. El otro es que la población lo entienda, y no quede atrapada en el fuego cruzado del bloqueo judicial y de protesta que sigue al bombardeo político y mediático de que se está haciendo un ajuste. Es decir que termine en una reversión de los anuncios. La pregunta de la fábula, ¿Quién le va a poner el cascabel al gato? está, en el caso de la operación de la reducción de los subsidios, más vigente que nunca.

Referencias

Cont W. (2014), “Déficit energético: situación actual y reflexiones a partir de la experiencia internacional”, Documento de Trabajo (en elaboración), FIEL

Navajas F. (2006), “Estructuras Tarifarias Bajo Stress”, Económica (UNLP), LII, Nº1-2, pp.1-102. 

Navajas F. (2014), “Devaluación y subsidios fiscales a la energía”, mimeo, FIEL.

Núñez Miñana H. y A. Porto (1982), “Inflación y Tarifas Públicas: Argentina 1945-1980”. Desarrollo Económico, vol. 21, N° 84, enero-marzo.


* UNLP-UBA.

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2 Respuestas a “Los subsidios en la encrucijada

  1. Estimado, faltaría agregar que la eliminación de los subsidios seria la forma mas progresista o socialmente eficiente de encarar el ajuste de las cuentas publica, ya que golpea mas al que mas consume, la forma actual de usar la inflación para financiarse golpea a todos igualmente, todo el resto es como se acomoda la economía a este escenario. La inflación al final no resuelven el problema, que es el déficit publico, por lo que el ajuste se producirá tarde, pero se producirá, y la capacidad del estado de proteger a los mas necesitados estará seriamente comprometida o no existirá.
    Visto la idoneidad de nuestra clase política, y capacidad técnica de nuestros expertos sociales, eso seguro que pasara lo ultimo.
    Saludos.
    Zorba

    • Fernando Navajas

      Zorba, recien vuelvo de un viaje y veo tu comentario. Solo voy a comentar tu frase de que ..”la eliminación de los subsidios sería la forma más progresista o socialmente eficiente de encarar el ajuste de las cuentas públicas ya que golpea al que mas consume”. La verdad es que no así porque el que mas consume no es el de mayor ingreso y porque la suba va a generar una desestabilización mas violenta del bienestar de los de menores recursos. Mira las Tablas 4 y 5 de este link http://mpra.ub.uni-muenchen.de/35725/1/MPRA_paper_35725.pdf

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