30 años de política económica en democracia (4ta parte)

Por Jorge Remes Lenicov *

[Ver parte 3]

4. El modelo basado en el consumo (2008-13))

30

A fines de 2007 asumió la presidencia Cristina Fernández de Kirchner. La economía estaba en franca expansión, el contexto internacional continuaba siendo muy favorable, las reservas eran muy elevadas, se mantenían los superávit gemelos y los salarios reales seguían mejorando. Dos aspectos negativos: por un lado, la inflación continuaba aumentando y los precios relativos clave comenzaban a desequilibrarse, como el dólar y las tarifas. Por el otro, y a pesar de la expansión, no se había emprendido ninguna reforma estructural para darle sustentabilidad al modelo; nada se hizo en materia de política tributaria, en el sistema financiero, en la coparticipación federal de impuestos, en la transformación del estado para que brinde mejores servicios, en la búsqueda de mecanismos para aumentar la competitividad de la economía y detener el proceso de desindustrialización característico de la década de los noventa, en la reducción de la informalidad laboral y en el autoabastecimiento energético.

Durante este período, no solo no se resolvieron los problemas heredados (inflación y reformas) sino que se fueron perdiendo lentamente pilares básicos como el tipo de cambio competitivo y los superávit gemelos que fueron los que permitieron tener una expansión no solo del consumo sino también de las inversiones y las exportaciones y un conjunto de precios relativos sustentables. Sin explicitarlo nunca, aquel modelo original se transformó en otro.

Este nuevo modelo se asentó casi exclusivamente en el fomento del consumo interno, olvidándose de la necesidad de mayores inversiones en infraestructura y maquinarias, exportaciones con creciente valor agregado y una educación de calidad. Provocó el aumento del déficit fiscal y de la inflación, el retraso cambiario, la pérdida del superávit en cuenta corriente (por la baja del saldo positivo comercial y el no ingreso de capitales) y la reducción permanente de las reservas. Poco a poco se dejó de hablar de las bondades de los superávit gemelos, del tipo de cambio competitivo y de la baja inflación.

El excelente contexto externo (altos precios internacionales y liquidez y bajas tasas de interés) y el dinamismo de la producción agropecuaria permitieron “estirar” en el tiempo las limitaciones del nuevo modelo. Pero a partir del tercer trimestre de 2011 la economía se desaceleró fuertemente: creció sólo 0,9 % en 2012, se estima 2,5/3,0 % para este año y se prevé un aumento de alrededor del 1,5 % para 2014. Además se dejaron de crear empleos formales y cayeron las inversiones reproductivas y las exportaciones industriales y de las economías regionales. La inflación se fue instalando en muy altos niveles (25 % anual) y así alentó el cortoplacismo, exacerbó la puja distributiva, desalentó el ahorro y la inversión, generó inestabilidad e incertidumbre y terminó perjudicando a los pobres y a quienes tienen ingresos fijos. Las reservas internacionales comenzaron a caer, la deuda pública comenzó a crecer (ascendió de 126.000 millones de dólares en 2005 a 230.000 millones en 2013) y se aceleró fuertemente la fuga de capitales (85.000 millones de dólares desde 2007). También a partir de 2010/11 comenzó a empeorar la situación social: se redujo la masa salarial en términos reales y la pobreza ascendió al 25 %.

Ante la fuerte desaceleración de la actividad económica la respuesta ha sido el control de las estadísticas, importaciones, mercado de cambios y precios. Además, se han “planchado” las tarifas y el tipo de cambio para tratar de contener la inflación, se utilizaron los fondos del BCRA y del Anses y se retuvieron recursos a las provincias para financiar el creciente déficit fiscal, y se lanzó un segundo “blanqueo” impositivo para conseguir algunos dólares. Todas estas medidas, en lugar de modificar la tendencia, traban la economía y generan más problemas.

Estos magros resultados son la consecuencia de la concepción de la política económica: el incentivo al consumo (privado y público) sirve para reactivar pero no para crecer. Dura pocos años porque al no haber incentivos a las exportaciones e inversiones aparecen los problemas por el lado de la oferta a través de los estrangulamientos productivos, de la infraestructura y de divisas y el aumento de la inflación. La inflación reduce las posibilidades de crecimiento y está haciendo su propio ajuste provocando la caída de los salarios reales y el estancamiento de la economía. Por eso, en vez de volver a los pilares básicos de 2002 y a un set de precios relativos sustentables, se aumenta la intervención estatal sobre la economía.

Además de las cuestiones de la macroeconomía, en este período se han generado o agravado al menos tres problemas económicos de carácter institucional: 1) el federalismo ha retrocedido porque las provincias reciben solo el 26 % de los fondos nacionales cuando deberían recibir al menos el 34 % (en los noventa era el 40 %); ello le permite a la autoridad nacional presionarlas mediante fondos girados discrecionalmente, situación que se agudiza dado que también se transfieren fondos de manera directa a los municipios; 2) los organismos de control y regulación están casi todos intervenidos, incompletos, acéfalos o bien no han sido creados según estipula la legislación, y en muchos casos no cumplen con el objetivo para el cual se crearon; 3) se aceleró la destrucción del Estado: en los últimos 10 años el gasto público y la presión tributaria consolidada de los tres niveles (nación, provincias y municipios) crecieron velozmente llegando a ser los más altos de la historia (en términos absolutos y en relación al PIB). El gasto público aumentó 17 puntos debido fundamentalmente a que la planta de personal creció 40 % (alrededor de 900.000 empleados), y a los enormes subsidios otorgados a las empresas de servicios públicos. Este aumento del gasto no tuvo por resultado contar con un Estado mejor y más eficiente sino que ocurrió todo lo contrario: la educación, la salud, la justicia, la seguridad, los organismos de regulación y de control, los transportes y la energía funcionan cada vez peor.

Por sus resultados este modelo está agotado. Se depende de la soja y de factores exógenos (lluvias, Brasil y precios internacionales) y la economía desde fines de 2011 entró en estanflación. Con la muy buena herencia recibida y el excelente contexto internacional se puede decir que se ha perdido una gran oportunidad para desarrollar económica y socialmente al país.

Conclusiones

Con la democracia se ha ganado mucho en términos de los derechos que le son propios, pero poco se aprovechó de la oportunidad que da precisamente esa libertad para mejorar la situación de los más pobres y crecer sostenidamente. Si bien hubo una innegable expansión de los derechos políticos, individuales y humanos, no es menos cierto que los resultados económicos y sociales están por debajo de las posibilidades del país y de las esperanzas de los argentinos.

Argentina cuenta con excelentes potencialidades, pero para desarrollarse de manera sustentable requiere antes que nada de la iniciativa y el consenso de la dirigencia (política, empresarial, profesional, sindical, social), y en particular de la clase política que es la encargada de dictar las leyes y administrar el Estado. Paso siguiente es el diseño de un programa que aproveche las oportunidades, para lo cual son fundamentales el mejoramiento y el fortalecimiento de todas las instituciones de la democracia y el diseño de una estrategia de mediano y largo plazo cuyo objetivo sea el aumento sistemático de la competitividad y del bienestar social. Esto deberá acordarse entre los partidos políticos y los sectores sociales de forma tal que pueda darle estabilidad a las reglas de juego, reducir la conflictividad y evitar los bruscos y cíclicos cambios de las políticas públicas. Casi todos los países de la región lo hicieron, nosotros también deberíamos poder hacerlo. Aprendamos de ellos.


* Coordinador del Observatorio de la Economía Mundial de la UNSAM. Fue ministro de Economía de la Provincia de Buenos Aires y de la Nación, Diputado Nacional, Embajador ante la Unión Europea y Profesor en la UNLP y en la UBA. Nota publicada en el  Observatorio Económico de la Red Mercosur.Nota publicada en Panorama Económico y Financiero Nº 99, publicación del Centro de Investigación y Medición Económica de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín, noviembre de 2013.

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