El trigo y las ganancias del IAPI entre 1946 y 1949: Miranda y la política económica en los inicios del peronismo (Parte 2 de 2)

Por Adrián Ramos*

[ver Parte 1]

Flujo de fondos del trigo y las utilidades registradas del IAPI

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La interpretación de la gestión de Miranda al frente del IAPI ha generado pocos acuerdos y muchos desacuerdos. El acuerdo generalizado es que hubo excedentes financieros: “El IAPI monopoliza la venta de cereales y se queda con una parte importante de los beneficios. Entre 1946 y 1949, cuando los precios externos son elevados, financia los gastos del Estado y el crédito a los industriales, y evita que el aumento de los cereales se refleje internamente. En suma, distribuye beneficios a trabajadores e industriales, que paga el sector agropecuario”, dice, por ejemplo, Luis A. Romero (2000). El desacuerdo, los beneficios o perjuicios que el modelo de intervención que generaba esos excedentes produjo.

A primera vista el flujo de fondos correspondiente a las operaciones a los precios en pesos fijados por el IAPI –ingresos por exportaciones y ventas a molinos menos los pagos por compras a productores y gastos de comercialización- generó un excedente del orden del 25% en el período de las tres campañas agrícolas desarrolladas bajo la influencia de Miranda (756 millones de pesos sobre 3.000 invertidos). Sin embargo, ajustando tales ingresos por las ventas a crédito a largo plazo a esa altura no recuperados, esta hipótesis no se sostiene. Las exportaciones a crédito abarcaban las operaciones con España e Italia por un monto de 1.351 millones de pesos, o sea que en realidad se produjo un déficit financiero del 20%, lo que implicó una innegable fuente de expansión monetaria. La primera observación, entonces, es que la única base posible para justificar el excedente financiero sería suponer que las operaciones se realizaron al contado, algo que no ocurrió: los créditos se cobraron con fuertes pérdidas.

El segundo aspecto a tener en cuenta para interpretar debidamente las exportaciones de trigo del período es el valor atribuido a las divisas obtenidas por ellas. Según las estadísticas oficiales de comercio exterior el valor total de las exportaciones de trigo en el período fue de 3.255 millones de pesos. También a primera vista, convertidos al tipo comprador oficial de las exportaciones equivalen a 969 millones de dólares, sin embargo tampoco en este caso las cifras reflejan con propiedad lo ocurrido. Sólo lo sería, dejando de lado las consideraciones sobre los créditos a largo plazo, si se hubiese exportado en divisas de libre disponibilidad convertibles a dólares; éstas no eran las condiciones prevalecientes en el período y los resultados dependen de las características de cada una de las operaciones, en particular de las efectuadas por convenios bilaterales bajo principios de compensación.

Tercero, según los datos publicados el IAPI acumuló cuantiosas utilidades durante el período de Miranda. Las ganancias alcanzaron 1.243 millones de pesos en el ejercicio cerrado en 1947 -que incluye algunas pocas operaciones para 1946- y 561 millones en 1948; en tanto en 1949 se registraron pérdidas por 143 millones. La contribución total del trigo al resultado fue positiva en 1947 y 1948 por 363 y 533 millones de pesos y negativa por 140 millones en 1949. Más aún, el margen bruto de las exportaciones de trigo siempre fue positivo y por cierto considerablemente mayor: 548, 893 y 293 millones de pesos respectivamente, en tanto las ventas al mercado interno estaban subsidiadas. Una conclusión se deriva de forma inmediata: las ganancias declaradas en el balance del IAPI provinieron básicamente de las exportaciones de trigo. Por lo tanto, si bien las actividades comerciales del IAPI registraron utilidades, éstas no eran ni líquidas ni realizadas en el período 1946-1949. Como fuera señalado anteriormente, las operaciones con trigo ilustran estas características, por un lado fueron un determinante fundamental de las utilidades declaradas, por el otro, su resultado en función del análisis del flujo de fondos generó un déficit de 596 millones de pesos.

Por último, el IAPI fue creado como un organismo integrante del Sistema Bancario Oficial. El peso de sus operaciones en el sistema bancario durante el período de Miranda es asombroso: hasta fines de 1948 el crédito bancario adeudado por el IAPI, recibido a través del Banco de la Nación, el Banco Industrial y el Banco de la Provincia de Buenos Aires, representaba el 14,8% del PBI. El principal destino de estas cifras fueron las operaciones extraordinarias realizadas por cuenta del gobierno nacional al margen de su presupuesto convencional, cuyos ejemplos más salientes resultan la compra de las acciones de las compañías de ferrocarriles y teléfonos, las importaciones de equipos y armamentos (camiones, barcos, aviones) y compras de activos existentes en el país (bienes de propiedad enemiga, inmuebles). A fines de 1949 los saldos acumulados de préstamos bancarios llegaron a 8.439 millones y los de operaciones extraordinarias a 6.584 millones de pesos, de donde la exposición bancaria neta por operaciones propias resultaba de 1.855 millones de pesos. Esta cifra resulta muy cercana al valor de las utilidades totales registradas hasta entonces, 1.658 millones de pesos.

Consideraciones finales

La supuesta oportunidad de generar tanto divisas libres como recursos financieros en la exportación de trigo fue efímera, en tanto los clientes más necesitados no tenían como pagar. Más aun, el objetivo de la organización de una economía internacional amparada en el modelo de mercado libre había fracasado y el diseño del PRE, que “puso el último clavo en el ataúd que portaría las ilusiones de Perón de transformar a la Argentina en una potencia industrializada” (Page, 1984), era incompatible con la generación de dólares por las exportaciones argentinas. La supuesta oportunidad desaparece definitivamente en 1949, cuando la recuperación de la producción europea y la acumulación de excedentes en Estados Unidos volvieron a generar un mercado ofrecido para el trigo, que funcionaba en el marco del Acuerdo Internacional. Rápidamente quedó demostrado que las ventas de trigo a precios superiores a los de Chicago solo podían sostenerse con créditos en pesos.

En un contexto caracterizado por la ausencia de mercados de libre concurrencia y decidida intervención gubernamental, los resultados dependían del poder de negociación recíproco y no era Argentina quien repartía las cartas. La producción de trigo se ajustó razonablemente a los planes del IAPI y éste pudo satisfacer sin mayores dificultades los objetivos de abastecimiento interno. Sobre esas bases los beneficios de expandir de manera significativa la producción no eran obvios, y desde esta perspectiva hubo más sentido común que dogmatismo en la política de la inmediata posguerra (Fodor, 1975); muy distinto es el caso de la política de exportación, mantener precios extraordinarios fundados en el otorgamiento de crédito solo generó crecientes dificultades. El resultado es que la oportunidad se esfumó y rápidamente se pasó a un programa de distribución del ingreso que subsidiaba el consumo de alimentos (pan y carne) financiado con expansión monetaria.

Finalmente, toda referencia a la contribución de los precios del trigo a los extraordinarios términos de intercambio en la inmediata posguerra debe ser analizada con extrema cautela.

Referencias

Fodor, Jorge (1975). Perón´s Policies for Agricultural Exports, 1946-1948. Dogmatism or Commonsense? En Argentina in the Twentieth Century, David Rock ed. University of Pittsburgh Press.

Gerchunoff, Pablo y Lucas Llach (1998), El ciclo de la ilusión y el desencanto. Un siglo de políticas económicas argentinas. Ariel. Buenos Aires.

Page, Joseph (1984). Perón. Una biografía. Javier Vergara. Buenos Aires.

Perón, Juan Domingo (1948). Discurso de apertura de sesiones del Congreso Nacional. Mayo 1. Presidencia de la Nación.

Romero, Luis A. (2000). Argentina, crónica total del siglo XX. Aguilar. Buenos Aires.


* El texto está basado en un artículo de J. Sourrouille y A. Ramos, Documento de Trabajo del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (UBA-CONICET).

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