El trigo y las ganancias del IAPI entre 1946 y 1949: Miranda y la política económica en los inicios del peronismo (Parte 1 de 2)

Por Adrián Ramos*

trigo&panEn 1946, por primera vez en la historia argentina, un monopolio público se hizo cargo de la comercialización integral y la determinación de los precios de compra y venta del trigo (el principal producto individual de exportación), incluyendo un sistema de diferenciación entre el valor pagado al productor, el cobrado a los molinos y el pedido para la exportación, organizado en términos de un esquema de financiamiento en pesos asegurado por el sistema bancario oficial, fuera de los controles habituales sobre el presupuesto nacional.

El Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI) bajo la conducción de Miguel Miranda entre 1946 y 1949 no pudo, salvo algunas operaciones aisladas, vender trigo en divisas de libre disponibilidad. La mayor parte de las ventas se hicieron a través de convenios bilaterales en divisas inconvertibles bajo precios acordados según criterios particulares. Más aún, una parte significativa de las efectuadas bajo estos convenios se hicieron otorgando créditos en pesos a largo plazo cuyo valor recuperado resultó muy inferior a los apuntados en los embarques de las exportaciones. Las extraordinarias ganancias registradas por el IAPI en el período, lejos de serlo, no son mucho más que operaciones de distribución de ingresos financiadas con una fuerte expansión monetaria.

Estos hechos permiten una explicación a una llamativa contradicción: por un lado, las palabras del presidente Perón: “si impusimos un precio al cereal, pagamos mucho más por las materias primas imprescindibles para el desarrollo de nuestra incipiente industria” (Perón, 1948), y por el otro, la reiterada afirmación posterior respecto a los extraordinariamente favorables términos de intercambio de la inmediata posguerra: “Perón tuvo la suerte de asumir la presidencia con los términos de intercambio más altos de todo el siglo” (Gerchunoff y Llach, 1998). También ayudan a fortalecer la idea que la sustitución de importaciones llegó más por imperio de la ausencia de mercados internacionales de libre concurrencia en divisas libres para la colocación de las exportaciones tradicionales, que como un objetivo asociado al diseño de la política de industrialización.

Las campañas de trigo en la posguerra

La influencia decisiva de los Estados Unidos en el comercio internacional de trigo de posguerra se fue forjando en función de decisiones políticas vinculadas a la situación en Europa Occidental. Las exportaciones de Estados Unidos nunca habían superado los 2,5 millones de toneladas anuales desde la crisis de los treinta. Sin embargo, entre julio de 1945 y junio de 1947 las ventas al exterior de trigo y harina alcanzaron a 21,2 millones de toneladas; algo más del 80% de las exportaciones fue destinada a países europeos. En junio Marshall anuncia los principios del plan denominado oficialmente Programa de Recuperación Europea (PRE). Desde julio de 1947 a junio de 1949 las exportaciones norteamericanas llegaron a un nivel excepcional de 27 millones de toneladas; posteriormente, entre 1949 y 1951 se redujeron a 18 millones.

Encuadradas por la ausencia de mercados internacionales organizados de manera tradicional, los programas de alivio a la hambruna europea y la carencia generalizada de dólares, las exportaciones argentinas se colocaron en función de los acuerdos bilaterales de comercio y pagos que fueron definiendo la nueva política exterior de la época, cuyo agente operativo era el IAPI. Los principales acuerdos en los que el trigo ocupó un lugar central fueron los firmados con España, Brasil e Italia que cubrían el quinquenio 1947-51. Por su parte, el acuerdo con el Reino Unido de septiembre de 1946 referido a cuestiones de pagos, carnes y ferrocarriles prorrogó el arreglo comercial vigente desde 1936.

Al poner en marcha sus operaciones, el IAPI fijó un precio de compra a los productores de 170 pesos por tonelada para la campaña 1946-47, permitiendo alcanzar, en principio, un notable margen de contribución externo: comprando a ese precio comenzó a vender las exportaciones a 450. En el mercado interno vendió el trigo a los molinos a 100, lo que implicaba un importante monto de subsidios. El precio del trigo para exportación era considerablemente superior al registrado en otros exportadores relevantes, por ejemplo, Estados Unidos, cuyo promedio para 1947 fue de 317 pesos por tonelada al tipo de cambio de las exportaciones argentinas o el de 191 pesos, fijado para el primer bienio del acuerdo firmado entre Canadá y el Reino Unido en 1946. Los 450 pesos por tonelada fueron aceptados por España, Brasil, Italia y el Reino Unido para los embarques iniciales de la campaña en consideración. Los problemas comenzaron cuando, a partir de marzo de 1947, el IAPI pasó a pedir 600 pesos por tonelada para nuevas operaciones. España e Italia aceptaron la nueva cotización, el Reino Unido se retiró de los compradores y Brasil denunció por anticipado el acuerdo y se interrumpieron las entregas.

Las exportaciones argentinas de trigo en 1948 comenzaron a poner de manifiesto problemas serios: no produjeron divisas de libre disponibilidad y aproximadamente la mitad se financiaron con créditos a los compradores otorgados a largo plazo en pesos; además quedaron importantes existencias no planeadas. El IAPI no logró concertar nuevos acuerdos de relevancia para la venta de trigo durante el año. En la siguiente campaña, la producción fue menor en un millón de toneladas por los efectos de una importante sequía. Aun así, el saldo exportable era imposible colocarlo al precio inicialmente pedido de 600 pesos. En medio de estas y otras complicaciones, en enero de 1949 Perón aceptó la renuncia de Miguel Miranda.

En marzo de 1949, cuando la producción europea había recuperado los niveles previos a la guerra y el PRE estaba en pleno funcionamiento, se aprueba el Acuerdo Internacional de Trigo. El Acuerdo garantizaba la disposición de 12,4 millones de toneladas anuales que superaban los dos tercios del comercio internacional excluido el bloque comunista. El precio máximo, al que los exportadores se comprometían a vender, fue fijado en 66 dólares sobre puertos canadienses, equivalentes a 222 pesos, bien por debajo del precio pedido por el IAPI. El Acuerdo era en la práctica un sustituto parcial al PRE, en tanto su principal impulsor fue Estados Unidos que comenzó a reducir el comercio bajo principios de concesión; se transformó en la referencia obligada para el comercio y condicionó definitivamente las posibilidades colocación de las exportaciones de Argentina que decidió no participar de él.

En 1949 el valor unitario promedio de las exportaciones argentinas fue de 452 pesos por tonelada, 25% inferior al del año anterior, aun cuando ésta es una referencia engañosa puesto que incluye operaciones iniciales en torno a 600 pesos por compromisos anteriores; el precio pedido por el IAPI fue reducido a 450 en el primer trimestre, a 360 en julio y a 270 en octubre. Las existencias del cereal a fines de 1949 fueron considerables, prácticamente el doble de lo previsto.

Negociaciones comerciales y financieras

En ausencia de intervención gubernamental directa, las posibilidades de vender la producción agropecuaria al contado, en divisas libres y a buen precio, eran reducidas en la naciente posguerra. Esas dificultades se habían hecho evidentes durante la guerra: no sólo los granos no tenían mercado internacional, sino que los ganaderos no hubieran podido absorber con sus recursos el crédito concedido al Reino Unido en ausencia de un BCRA que emitía a cuenta de saldos indisponibles en Londres. Los convenios bilaterales, y la participación en éstos de entidades públicas como agentes principales, permitían cerrar el circuito en moneda doméstica tanto para importadores como para exportadores; eran caras de una misma moneda. En los convenios bajo principios de compensación la cuestión fundamental está asociada a las restricciones a la liquidez de las monedas de cuenta, la comparación de precios de las mercancías intercambiadas y la forma de cancelar los saldos acumulados, dado que las divisas no son transferibles entre distintos países.

Las cifras de las exportaciones totales de trigo, detalladas por países y régimen de pagos entre 1947 y 1949 (ver cuadro), permiten sintetizar los principales argumentos: primero, la importancia de las exportaciones bajo convenios bilaterales (88% del total exportado); segundo, la relevancia de las operaciones a través de créditos denominados en pesos (42%); tercero, la influencia decisiva del PRE en el comercio internacional, en tanto las ventas a países comprendidos en él caen a la mitad entre 1948 y 1949; cuarto, las exportaciones efectuadas en divisas de libre disponibilidad son mínimas y ocasionales (10%), incluyen unos pocos países europeos y latinoamericanos. Estas últimas, si bien están computadas en esta categoría en el balance de pagos, corresponden en su mayoría a operaciones vinculadas al establecimiento de acuerdos comerciales tendientes al intercambio de productos minerales por alimentos, que incluían generosos créditos en pesos a largo plazo; sin embargo los acuerdos propuestos con Chile, Bolivia y Perú no llegaron a ser ratificados formalmente.

 Cuadro 1. Exportaciones Argentinas de Trigo

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Referencias

Fodor, Jorge (1975). Perón´s Policies for Agricultural Exports, 1946-1948. Dogmatism or Commonsense? En Argentina in the Twentieth Century, David Rock ed. University of Pittsburgh Press.

Gerchunoff, Pablo y Lucas Llach (1998), El ciclo de la ilusión y el desencanto. Un siglo de políticas económicas argentinas. Ariel. Buenos Aires.

Page, Joseph (1984). Perón. Una biografía. Javier Vergara. Buenos Aires.

Perón, Juan Domingo (1948). Discurso de apertura de sesiones del Congreso Nacional. Mayo 1. Presidencia de la Nación.

Romero, Luis A. (2000). Argentina, crónica total del siglo XX. Aguilar. Buenos Aires.


* El texto está basado en un artículo de J. Sourrouille y A. Ramos, Documento de Trabajo del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de Buenos Aires (UBA-CONICET).

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