Argentina: Una década perdida en Productividad

Por Ariel Coremberg*

ARKLEMS+LANDSource of Growth, Productivity and Competitiveness Database

ARKLEMS + LAND es un proyecto argentino creado con el fin de medir y comparar internacionalmente las fuentes del crecimiento económico, la productividad y la competitividad de la economía argentina mediante la metodología KLEMS (Capital, Labor, Energy Material and Service Inputs), ideada por el Dr. Dale Jorgenson de la Universidad de Harvard, quien lidera el proyecto WORLDKLEMS en conjunto con el Dr. Marcel Timmer de la Universidad de Groningen y el Dr. Bart Van Ark de The Conference Board y la Universidad de Groningen.

ARKLEMS + LAND está organizado por un conjunto de investigadores argentinos de la Universidad de Buenos Aires con experiencia en más de quince años en medición KLEMS de las fuentes del crecimiento y otros fenómenos económicos de la economía argentina y latinoamericana.

Teniendo en cuenta las particularidades de las economías latinoamericanas y en especial de la argentina, el proyecto ARKLEMS + LAND incluye también metodología y series específicas tales como: recursos naturales (tierra agropecuaria y activos del subsuelo), infraestructura pública, la importancia de la economía no registrada (NOE), la informalidad y la segmentación en los mercados de trabajo, los efectos del ciclo económico y las crisis sobre la productividad, y otros temas.

Las nuevas series ARKLEMS+LAND 3.0 son el resultado de un trabajo de investigación de largo alcance desarrollado desde mediados de 1990 hasta el presente, cuya actualización fue realizada mediante una estadía académica apoyada por la comisión Fulbright y el CONICET en el Departamento de Economía de Harvard bajo la supervisión del Dr Dale Jorgenson. La base de datos y metodología de las nuevas series incluye series de Stock y Servicios de Capital, Capital Humano, Recursos Naturales (tierra de uso agropecuario y activos del subsuelo), TIC (Tecnologías de la información y de comunicaciones), Factor Trabajo, Productividad Laboral y Productividad Totales de los Factores de la Economía Argentina y su metodología y fuentes pueden ser consultadas en la web del proyecto (www.arklems.org). Actualmente, se están revisando estimaciones previas de las fuentes del crecimiento a nivel sectorial.

A continuación se realiza una breve síntesis de los principales resultados reflejados en el paper metodológico de la WorldKLEMS 2nd Conference en Harvard y la ECON 2011 en la Universidad de Buenos Aires son los siguientes[1]:

El auge de precios de exportación de productos básicos de comienzos del siglo XXI permitió a América Latina en general una importante recuperación económica respecto de la crisis de fines de la década de 1990. Particularmente en el caso de Argentina, los mayores ingresos por exportación derivados del auge y de la devaluación de la moneda doméstica permitieron a la economía una importante apelación de su crecimiento económico entre los años 2002 y 2007[2] vía crecimiento de la demanda agregada, especialmente del consumo e inicialmente de la inversión. Sin embargo, a partir de las políticas económicas adoptadas a partir de los años 2006 y 2007, la apreciación real de la moneda doméstica vía inflación y la presente desaceleración de la economía mundial, ponen en cuestionamiento el perfil del crecimiento y la competitividad generados durante el período de auge.

Uno de los hechos estilizados del ciclo 2002-2012, es que el crecimiento económico de América Latina ocurrió luego de una profunda depresión económica entre 1998 y 2001. Particularmente Argentina, junto con Uruguay, fueron los únicos países de la región que cayeron a tasas promedio del -4% anual durante este período mientras que el promedio de la región ajustó mediante una desaceleración del ritmo de crecimiento al +1.3% anual.

La recuperación del nivel de actividad luego de las recesiones (“recovery effects”) se basa en la utilización de recursos ociosos disponibles gracias a la herencia de las crisis: en otras palabras es más fácil crecer cuando es amplia la disponibilidad de recursos excedentes: fuerza de trabajo desempleada y capacidad ociosa.

Sin embargo, las recuperaciones pueden no ser sostenibles en el largo plazo una vez que la economía alcanza el nivel de producción compatible con la utilización plena de los factores productivos.

En términos de la tradicional metodología de descomposición del ciclo de la National Bureau of Economic Research de Burns y Mitchell (1946), se puede hablar de crecimiento económico cuando el nivel del PIB supera el máximo nivel alcanzado en el ciclo anterior (o punto de giro). Hasta que esto no suceda, las variaciones positivas del PIB correspondientes a una reactivación económica inmediatamente posterior a una recesión corresponden técnicamente a un efecto de recuperación (“recovery”), no de crecimiento[3].

Más aún, para sostener el crecimiento en el largo plazo, resulta clave que gran parte del crecimiento del PIB se deba a ganancias de productividad y no sólo a mayor utilización cíclica y mayor demanda de factores productivos; como lo muestran las experiencias históricas de los países desarrollados o las recientes experiencias de las economías emergentes – China, India e incluso África.

La base ARKLEMS+LAND permite analizar la magnitud y rol que cumplieron las ganancias de productividad en la sostenibilidad del reciente ciclo de crecimiento de la economía argentina y su competitividad mediante la medición exhaustiva de la contribución de los factores productivos[4].

Los períodos de análisis han sido elegidos a los fines de comparar el actual boom con el auge experimentado durante el período de las reformas del llamado Consenso de Washington (1990-1998). Dividiremos la muestra entonces en: (i) la fase inicial positiva de la vigencia de las reformas después la década perdida de los años 80 hasta 1998, cuando comenzó el período de depresión (1998-2002) por la devaluación del real brasileño. El período (ii) 2002-2010[5] permite analizar la recuperación del nivel luego de la crisis 1998-2002. El análisis del período (iii) 1998-2010 permite la comparación entre el nivel máximo del PIB alcanzado en el presente con el de la década pasada: permitiendo analizar las fuentes del crecimiento desprovistas de los efectos recuperación transitorios. Por último, también resulta útil ver que sucede en (iv) desde principios de la década 90s hasta la crisis y en el período completo (v) 1990-2010. 

En el siguiente gráfico se presenta la descomposición en términos de fuentes del crecimiento de la economía argentina para los períodos analizados.

Gráfico N° 1: Fuentes del Crecimiento Económico en Argentina (Contribución Anual)

coremberg1

El primer hecho estilizado que se observa es que las recuperaciones cíclicas del nivel de actividad de los períodos 1990-1998 y 2002-2010[6], resultan similares.

El crecimiento se basó principalmente en la acumulación y utilización de factores más que en ganancias de productividad[7]. Gran parte de ese crecimiento se debió a la acumulación y utilización de capital y fuerza de trabajo sin incrementar la eficiencia con que se utilizan dichos factores.

Por falta de espacio no podemos detallar las contribuciones factoriales[8], a modo de síntesis se presenta un breve análisis de la contribución de los factores productivos.

La contribución del capital (acumulación, utilización y calidad) durante la fase positiva de la convertibilidad se baso en una mayor contribución del equipo durable importado y la obra no residencial privada; en tanto que durante la fase 2002-2010, el equipo durable nacional y la obra pública tuvo una mayor contribución relativa respecto del período anterior. La inversión residencial y la inversión en bienes TIC tuvieron un importante rol en ambos períodos. En cuanto a los recursos naturales, el desplazamiento de la frontera agropecuaria tuvo cierto papel en ambos períodos, en tanto que se destaca la caída en el stock de activos de subsuelo.

La contribución de la fuerza de trabajo -medida por horas trabajadas más los cambios en su composición- se debió en la primer fase a una reducida generación de puestos de trabajo compensada con un crecimiento de la brecha salarial en términos de educación. En la segunda fase se destacan las mejoras de composición por virtud una mayor formalización de la fuerza de trabajo y una duplicación en el ritmo de crecimiento de los puestos de trabajo.

La productividad tuvo un cierto rol, aunque modesto, en la fase positiva del ciclo de la década de 1990. Cambian cuando se incorpora el resto de los años de la depresión económica 1998-2001, y son nulas cuando se consideran el ciclo completo 1990-2001.

La contribución de la productividad al crecimiento durante el período 2002-2010 resulta ser la mitad de la modesta contribución de la fase positiva del ciclo anterior (1990-1998), explicando sólo un 10% del crecimiento económico.

Sin embargo, para evaluar la sostenibilidad del crecimiento en el largo plazo, se debe analizar cuál es el crecimiento tendencial del PIB, más allá de las recuperaciones cíclicas[9] como las que vivió la economía luego de las depresiones derivadas del régimen de alta inflación de la década de 1980 y la depresión económica 1998-2001, en que el PIB argentino cayó un 20% acumulado.

¿Cuánto creció el PIB durante la presenta década por encima del máximo nivel de producción alcanzado en la década de 1990 (año 1998) y que rol tuvieron las ganancias de productividad? Para ello se compara el nivel de producción del año 2010 con el año 1998 (máximo nivel de producción de la década anterior) y sus fuentes del crecimiento.

En este caso, de acuerdo al gráfico anterior, Argentina, creció a una tasa promedio anual del 2,3%[10] entre estos años, lejos de las supuestas tasas chinas del período de recuperación, y por debajo de Brasil 3.4% y América Latina 3%[11].

El crecimiento entre los años 1998 y 2010 también presenta un perfil extensivo basado en la acumulación y demanda de capital y el trabajo por partes iguales; con el agravante que la productividad presenta ahora una moderada caída.

En otros términos, el nivel de productividad de la economía argentina alcanzado en el año 2010, a pesar del importante crecimiento económico entre los años 2002 y 2007, no habría superado el nivel alcanzado en el año 1998, año del máximo nivel de productividad de la década pasada, tal como se presenta en el siguiente gráfico.

Gráfico N° 2: Productividad Total de los Factores en Argentina

coremberg2

La productividad presenta un menor dinamismo que la década de los 90 mostrando alguno tipo de asimetría y efecto de histéresis de la crisis de 2002[12] y el impacto negativo de los efectos de las inconsistencias de política económica post2007[13] en un contexto de desaceleración de la economía mundial sobre la eficiencia de la economía[14].

Por lo tanto, la economía argentina presentó una década perdida para la su productividad.

Los principales resultados muestran que la economía Argentina no pudo tomar ventaja a largo plazo en términos de productividad del auge de precios de productos exportables[15][16]: de las externalidades positivas macroeconómicas que supuestamente generan los factores productivos especiales como las TIC y los Recursos Naturales o de la complementariedad estratégica que generan los diferentes sectores dinámicos en cada régimen macroeconómico durante las últimas dos décadas.

El mencionado trabajo presenta también una discusión sobre qué tipo de estrategias de crecimiento podría Argentina seguir dados los diferentes escenarios que el país enfrenta ante la ralentización del crecimiento de la economía global y el impacto negativo de la política económica sobre la eficiencia con el fin de lograr un crecimiento sustentable de largo plazo.

El bajo dinamismo de la productividad cuestiona no sólo la sustentabilidad del perfil del crecimiento económico reciente sino también la posibilidad de ganar competitividad de la economía sin recurrir a devaluaciones abruptas, incrementar la oferta agropecuaria exportable sin afectar la provisión al mercado interno al mismo tiempo que sustentar aumentos salariales morigerando la puja distributiva sin generar necesariamente inflación.

Tal como se señala en Rozenwurcel y Katz (2012), las mejoras de productividad son clave a los fines de ganar competitividad en sectores transables no asociados a recursos naturales afectados por la apreciación real de las monedas domésticas que pueden producir los ingentes ingresos de exportación por el auge de commodities.

No obstante, los auges de términos del intercambio pueden ser transitorios, y aunque la economía argentina enfrente los mismos niveles de precios en dólares de sus principales exportaciones, la creciente inflación puede reducir sensiblemente la rentabilidad de exportar en todos los sectores.

Fijar los precios relativos correctos o elegir el sector líder, no alcanza para sostener el crecimiento. Políticas públicas que pongan el foco en la consistencia y estabilidad macroeconómica y pongan en línea los incentivos para promover la inversión y sobre todo las mejoras de productividad en todos los sectores productivos permitirán sustentar socialmente el crecimiento a largo plazo.


* Universidad de Buenos Aires. Coordinador del Proyecto Medición Productividad, Competitividad y Fuentes del Crecimiento de la Economía Argentina (ARKLEMS+LAND).

[1] Coremberg, A. (2012): THE ARKLEMS+LAND Database, Measuring Productivity in Unstable and Natural Resources Dependent Economies, Ver también Coremberg, A. (2009): Measuring Source of Growth of an Unstable Economy: Argentina: Productivity and Productive Factors by Asset type and Industry. Methods and Series (in Spanish). ECLAC Buenos Aires Office. Estudios y Perspectivas.

[2] “Growth acceleration” en terminología de Hausmann, Rodrik and Prichett (2002): Growth Accelations. Journal of Economic Growth (2005).

[3] Burns, Arthur and Mitchell, Wesley (1946): Measuring Business Cycle, National Bureau of Economic Research, New York.

[4] Para una extensión de este análisis a América Latina, ver: Coremberg (2012): La Productividad de América Latina ante el Auge de Productos Básicos, Revista ICE Ministerio Economía España.

[5] La presente base se publica hasta el año 2010. Sin embargo, las conclusiones e incluso las cifras promedio resultan similares incluyendo las cifras preliminares en revisión para el período 2011-2012.

[6] Medidas mediante fuentes tradicionales (a precios de productor y base encadenada).

[7] Productividad Total de los Factores (TFP por sus siglas en inglés): crecimiento de la producción con respecto al crecimiento ponderado de los insumos o factores productivos: insumos intermedios, capital, trabajo, etc. Por el método de cálculo la TFP refleja no sólo progreso tecnológico no incorporado en los factores sino también mejoras de eficiencia y toda otro fenómeno que permita acrecentar la producción sin incrementar los costos medios (por ej, externalidades).

[8] Ver Coremberg, A. (2012): THE ARKLEMS+LAND Database, Measuring Productivity in Unstable and Natural Resources Dependent Economies, Ver también Coremberg, A. (2009): “Measuring Source of Growth of an Unstable Economy: Argentina: Productivity and Productive Factors by Asset type and Industry. Methods and Series (in Spanish). ECLAC Buenos Aires Office. Estudios y Perspectivas.

[9] En este sentido una forma simple de determinar el crecimiento de largo plazo o tendencial es la comparación de los máximos locales del PIB o puntos de giro, procedimiento simple seguido también en Coremberg, Goldzier, Heymann y Ramos (2007): Patrones de Inversión y Ahorro en Argentina, CEPAL. Otros procedimientos mas sofisticados como el filtro de Hodrick-Precott u otros procedimientos basados en la Brecha Producto arrojan similares resultados.

[10] Incorporando los años 2011 y 2012, los resultados se mantienen.

[11] Resulta iluminador comparar esta cifras con otros períodos, mediante una serie de largo plazo provisoria con los mismos ajustes descriptos estimada para los años 1900-2010. La tasa de crecimiento tendencial del presente período no parece arrojar cifras correspondientes a un cambio estructural respecto de la historia económica argentina de los dos últimos siglos. El crecimiento entre los máximos cíclicos 1987-1998 fue algo mayor 3%, similar al promedio 1900-2010. La comparación de los máximos cíclicos recientes 1998 y 2010 con el año 1974, arroja tasas de crecimiento del 1.7% y 2% anual respectivamente.

[12] Las estimaciones preliminares para los años 2011 y 2012 que se están llevando a cabo actualmente, ratifican estos resultados.

[13] El repunte del año 2010 en términos de actividad y productividad se debe casi exclusivamente al impacto de la recuperación de la producción agropecuaria luego de la sequía 2008-2009; y se confirmó su carácter transitorio ya que a partir del año 2011 la economía sufre una brusca desaceleración del nivel de actividad.

[14] Ver Gopinath and Neiman (2012): “Trade Adjustment and Productivity in Large Crises”, may 2012 (with Brent Neiman). Revise and Resubmit at the American Economic Review.

[15] Las conclusiones también resultan negativas para la región, ver Coremberg (2012); incluso en términos de Ahorro Genuino, ver Coremberg, Stanley y Valdecantos (2013): El Boom de Recursos Naturales en América Latina, Enfermedad Holandesa o Desarrollo Sostenible?. work in progress.

[16] Un caso de mala administración de la abundancia ante el boom de recursos naturales en terminología de Rozenwurcel, G. y Katz, S. (2012): La economía política de los recursos naturales en América del Sur.

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2 Respuestas a “Argentina: Una década perdida en Productividad

  1. Excelente trabajo y muy interesante.

  2. Pingback: Crecimiento económico en América Latina: algo tiene que cambiar — Foco Económico

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