Crisis económica y el debate sobre la economía como ciencia

Por Guillermo Rozenwurcel*

La crisis económica y financiera global, que luego de un breve respiro de algunos trimestres amenaza reemerger con toda su virulencia a ambos lados del Atlántico, no sólo afectó severamente la marcha de la economía mundial. También tuvo un marcado impacto sobre las percepciones sociales acerca del funcionamiento del sistema económico y está induciendo, asimismo, una profunda revisión de las teorías económicas predominantes -y de sus recomendaciones de política-, especialmente en el campo de la macroeconomía y las finanzas, así como un debate igualmente intenso sobre cómo debe enseñarse la economía en las universidades.

Este proceso de revisión de la ciencia económica y de su enseñanza universitaria es ciertamente necesario y sólo cabe lamentar que hiciera falta semejante colapso de la economía mundial para propiciarlo.

Muy esquemáticamente, la ortodoxia económica afirma la eficiencia urbi et orbe de los mercados y la necesidad de un estado mínimo que no los entorpezca. También sostiene que crecimiento y desarrollo económico son la misma cosa, y que la distribución del ingreso y la riqueza no es resultado de un proceso conflictivo, a la vez económico y político, sino meramente la resultante de la dotación relativa de factores (capital, trabajo, tierra) y la tecnología disponible.

Quienes desde hace muchos años venimos defendiendo en el ámbito académico argentino, tanto en el plano teórico como en el aplicado, enfoques alternativos inspirados en las ideas keynesianas, en el estructuralismo latinoamericano o en otras escuelas de pensamiento, no podemos menos que celebrar la apertura de este debate.

Nuestro país, por cierto, no está ajeno al debate mundial en curso sobre la ciencia económica y sobre su enseñanza. El mismo se desarrolla, además, en momentos en que algunas de las universidades públicas más importantes en este campo, entre ellas la UBA y la Universidad Nacional de La Plata, han comenzado el proceso de reforma de los programas de sus carreras de economía. Este proceso no puede ser más oportuno, ya que es mucho lo que sin duda puede mejorarse en esos programas.

Pero para que ello ocurra, el proceso no debe manipularse políticamente buscando imponer la enseñanza de un nuevo pensamiento único, el así llamado modelo kirchnerista de acumulación con inclusión social, en lugar del viejo pensamiento neoliberal que presuntamente dominaría la formación de economistas en nuestro país.

El peligro de una ofensiva oscurantista no es mera fantasía, a juzgar por recientes expresiones del ministro de Economía Boudou, quien afirmó en un encuentro que se realizó el 19 de septiembre pasado en el Rectorado de la UNLP, organizado por La graN maKro (agrupación de economistas kirchneristas), que los planes de estudio existentes “han sido parte de una herramienta de dominación para que los pueblos no puedan pensar por sí mismos” y que “la economía se trata de una ciencia social, y como tal debería reflejar las relaciones de poder entre los distintos actores sociales”. Para dejar las cosas claras, en el mismo encuentro el Viceministro Feletti fue más allá y arengó a los asistentes: “así como se rompió la masa mediática hay que romper la masa académica”.

En verdad, si hay algo que la actual crisis global ha vuelto a poner de manifiesto, es que la economía conforma un sistema evolutivo y complejo, sólo muy imperfectamente predecible. Es por ello que la ciencia económica sencillamente no puede (al menos con los conocimientos hoy disponibles) ofrecer un modelo unificado y “verdadero” del funcionamiento de la economía. Admitiendo esas limitaciones, su norte no debe ser conquistar una quimérica verdad absoluta e indiscutible, sino aproximarse a verdades que serán siempre parciales y provisorias, en base a una práctica sustentada por el análisis riguroso, la confrontación de la teoría con la evidencia empírica disponible y el debate serio pero respetuoso entre interpretaciones divergentes.

Del mismo modo, es necesario reconocer que la disciplina no está en condiciones de ofrecerle a la política económica soluciones infalibles. Más modesta, en cambio, su meta debe ser brindarle criterios orientativos consistentes, que complementados con el conocimiento detallado de la estructura institucional (histórica y espacialmente determinada) y con el aprendizaje resultante de la práctica en el mundo real, permitan tomar decisiones fundamentadas.

Admitir estas limitaciones de la disciplina significa desconfiar de certezas pretendidamente científicas como el dogma anti-intervencionista difundido por el Consenso de Washington en los noventas, que no era más que un pastiche de lugares comunes.

En esa perspectiva, la diversidad de enfoques y el debate más intenso posible entre ellos no deberían percibirse como debilidad sino como fortaleza de la disciplina. Tal como afirmaba Keynes en una carta a Roy Harrod de 1938, “… La economía es una ciencia que combina la formulación de modelos, con el arte de elegir entre modelos que son relevantes para el mundo contemporáneo. Está obligada a ello porque a diferencia de las ciencias naturales, en muchos aspectos sustantivos su objeto tiende a modificarse a través del tiempo… Los buenos economistas son escasos porque la capacidad de elegir un buen modelo, si bien no requiere una técnica intelectual altamente especializada, parece ser una habilidad más bien rara.”

Desde el punto de vista de la enseñanza universitaria, desarrollar esta habilidad en los estudiantes no consiste en enseñarles a utilizar un único tipo de modelos, sino en ayudarlos a entender e interpretar una amplia gama de modelos, además de enseñarles historia económica, historia del pensamiento y cómo funcionan las instituciones temporal y espacialmente relevantes.

Esto no significa, sin embargo, aceptar que cualquier modelo es plausible y que su elección depende de los intereses que se defiendan. Mucho menos, que pueden ignorarse las restricciones de presupuesto y los múltiples dilemas que debe enfrentar una sociedad para administrar la escasez, y que basta la voluntad política para impulsar el desarrollo sostenido. Esta postura no es otra cosa que pensamiento mágico.

Si todo esto es cierto, sólo podrán formarse buenos economistas en un ámbito donde se incentive el rigor analítico, pero en el que a la vez se promueva el espíritu crítico, se respete el pluralismo y no se invoque el principio de autoridad para coartar el debate académico y descalificar a quienes no piensen como el oficialismo de turno.


* Profesor de la UBA y UNSAM, investigador de CONICET.

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7 Respuestas a “Crisis económica y el debate sobre la economía como ciencia

  1. Señalar que la formación en economía es “presuntamente” influida por el pensamiento neoliberal es sencillamente tratr de poner sordina a una realidad.

    Por otro lado, lejos de enseñar a Keynes, lo confunden a éste con los modelos neokeynesianos que obviamente no es lo mismo.

    Mucha matemática, mucho modelo, todo cargado de supuestos y clausulas “ceteris perivus”.

    En relación al pensamiento de Keynes ¿no fue éste acaso el mejor alumno de Marshal?. Keynes no cuestiono ningún supuesto básico del pensamiento neo clásico.

    La Universidad no enseña, como se debe por su trascendencia el pensamiento marxista, habla poco y nada de Smith y Ricardo, desconoce la importancia del pensamiento fisiocrata en el desarrollo del pensamiento económico.

    No enseña, como corresponde a su importancia histórica en la Argentina, la cuestión de la renta de la tierra.

    Me parece que el Sr Rozenwurcel intenta poner sordina a la cuestión mayor que es una severa y responsable autocrítica de la Universidad sobre lo que enseña. En los hechos, muchos profesores de la dictadura siguen enquistados enseñando lo mismo que en aquellos tiempos.

    • Guillermo Rozenwurcel

      Bienvenidos la discrepancia y el debate cuando son de buena fe y constructivos. No otra cosa es lo que se propone “Colectivo Económico”.
      Brevemente, las réplicas que me suscitan los comentarios de Schwartzer, siguiendo su misma secuencia, son las siguientes:

      1) Hay, qué duda cabe, un predominio del pensamiento neoclásico en la formación económica impartida por nuestras universidades. Difícilmente podría ser de otro modo, ya que el mismo constituye el mainstream de la disciplina a escala mundial. Ciertamente sería bueno que otras visiones enriquezcan la formación de los futuros economistas. Pero al César lo que es del César: la buena teoría neoclásica, que la hay, está a años luz de distancia del conjunto de lugares comunes que ha pasado a catalogarse, tal vez con excesiva generosidad, como pensamiento neoliberal. Y sin duda esa teoría (que dicho sea de paso está lejos de ser un todo homogéneo y monolítico) ha hecho aportes valiosos a la comprensión del funcionamiento económico capitalista y debe seguir enseñándose a nuestros estudiantes.

      2) Hasta donde yo sé, la matemática y los modelos están lejos de ser patrimonio de la teoría neoclásica. Son, por el contrario herramientas valiosísimas de toda disciplina científica (incluidas las sociales) que los alumnos no pueden dejar de aprender –entendiendo, naturalmente, que no reflejan la realidad como un espejo (ni pretenden hacerlo) sino que contribuyen a pensar sistemática y coherentemente sobre ella.

      3) En Argentina, posiblemente en mucha mayor medida que en otros países, la universidad sí enseña el pensamiento clásico y marxista. Y también discute la problemática económica argentina. Si resulta suficiente o no es materia opinable, no así el hecho de su presencia en los planes de estudio y de profesores que enseñan estos temas.

      4) En cuanto al último punto, yo estoy entre quienes fuimos profesores durante la dictadura, y me enorgullezco de no haber abandonado la universidad pública en esos años nefastos. Creo que es una lamentable confusión, o sencillamente un acto de mala fe, descalificar a alguien por esa circunstancia. Por otra parte tengo buena compañía: Julio Olivera (por nombrar a quien es posiblemente el economista argentino más importante hasta la fecha) entre muchos otros grandes economistas, excelentes profesores e incuestionables demócratas, siguió dando clase durante esos años y, gracias a ello, tuve la enorme fortuna de que fuera mi profesor durante aquellos años de plomo, antes y después de mi graduación.

  2. Nicolás Calicchio

    Estoy de acuerdo en lineas generales con el artículo. Sin embargo, me gustaría compartir una impresión que me deja tanto este artículo, como las consideraciones que se han hecho desde el partido gobernante, documentos de profesores o economistas que he leído (vinculados a la reforma de la UBA particularmente), discusiones con colegas, etc. Todas las discusiones sobre reformas del plan de estudios parecen centrarse en el espíritu crítico, la diversidad de enfoques y/o la necesidad de dejar de lado el “paradigma neoclásico” (frase que, dicho sea de paso, no me queda del todo claro que implicaría). Solo he leído o escuchado pocos comentarios en relación a la necesidad de orientar la carrera al objetivo de la inserción en el mercado laboral como economistas. Si bien no cuento con una estadística al respecto, percibo que existe una cantidad nada despreciable de economistas graduados que no se desempeñan laboralmente como tales, especialmente de universidades públicas. Creo que sería interesante reforzar el plan de estudios en este sentido y enfocar la reforma (al menos de la UBA) no tanto en estas cuestiones ideológicas, sino en como facilitar el acceso al mercado laboral de los estudiantes. En este sentido, creo que es muy relevante reforzar la enseñanza de herramientas que se utilicen en el ámbito laboral. Para ir a un ejemplo en particular, es altamente probable que los jóvenes graduados realicemos tareas “operativas” en los primeros años, para lo cual parecería útil que se refuerce el aprendizaje de microeconometría y macroeconometria y se incorpore a la currícula en forma obligatoria la enseñanza de paquetes estadísticos tales como STATA y E-Views, los cuales son requeridos en varias búsquedas laborales (también se podrían incorporar en forma optativa otros softwares que usualmente son utilizados para investigación de mercado, una fuente relativamente “masiva” de puestos de trabajo para economistas). Puede resultar frustrante a muchos economistas la enseñanza de ideas con las que no está de acuerdo, pero creo que es aún seguridad que es aún más frustrante dedicarse a estudiar una carrera durante 4/5 años ó más (con todo el esfuerzo que ello implica) y después observar que la preparación de la universidad está muy alejada de lo que se requiere en el mercado laboral. Reitero finalmente que no estoy en desacuerdo con el artículo, pero creo que antes que nada deberíamos preocuparnos por darles a los estudiantes las herramientas para que se puedan desempeñar como economistas. Las discusiones entre los distintos enfoques académico-teóricos deberían ocupar un segundo (aunque para nada irrelevante!) plano de la reforma.

    • Guillermo Rozenwurcel

      Estimado Nicolás, gracias por tus comentarios.
      Apenas un par de aclaraciones y una breve digresión:
      1) como podrás corroborar en mi respuesta al comentario de Carlos Schwartzer, mi postura está muy distante de descartar de plano el “paradigma neoclásico”. Sí plantea enseñarlo y aprenderlo con la cabeza abierta y espíritu crítico, y no convertirlo ” de prepo” en el único enfoque posible.
      2) plenamente de acuerdo en que la carrera debe facilitar el acceso de los nuevos economistas al mercado laboral. La discusión es de qué manera. Sin duda, reforzar la enseñanza de herramientas es necesario. Pero dada la acelerada obsolescencia de las mismas, lo crucial es que los estudiantes “aprendan a aprender” y eso requiere una formación básica en matemática y estadística, pero sobre todo el desarrollo de capacidades analíticas y un pensamiento riguroso y crítico, a partir de la comprensión e interpretación de una amplia gama de modelos, del conocimiento de la historia económica, de la historia del pensamiento y de cómo funcionan las instituciones temporal y espacialmente relevantes.
      3) es posible, de hecho, que como señalo en un trabajo sobre el tema (“La enseñanza de la economía en Argentina”, coautorado con G. Bezchinsky y M. Rodríguez Chatruc) la formación de economistas capaces de desenvolverse en la esfera privada, de hacerlo en el ámbito de las políticas públicas y de desempeñarse en el ámbito académico requiera un ciclo básico común y luego especializaciones separadas, pero esa discusión excede los límites de estas reflexiones.

  3. Ernesto Mattos.

    Primero, señalar que hay un tiempo prudencial en el cual en las carreras se pide una revisión surgida desde la mismas autoridades, no por un contexto global; se hace cada 12 o 13 años. La última fue en 1997 (coincide con la crisis en Turquia y 1998 Rusia). Es necesario aclarar esto porque estamos errados en los primeros supuestos en esta discusión.
    Segundos, ¿ajenos al debate mundial? Cuando el denominado debate mundial trato de buscar soluciones para sus ex-colonias o países subdesarrollados o este hiper-capitalismo tardío (Debate en Brasil sobre el Desarrollo). Creo que el debate tiene que ser en términos de lo territorial, comprendiendo las distintas economías regionales y creo que tenemos que conocer los debates en otros lugares pero ellos no son la solución para estas latitudes.
    “Muy esquemáticamente, la ortodoxia económica afirma la eficiencia urbi et orbe de los mercados y la necesidad de un estado mínimo que no los entorpezca. También sostiene que crecimiento y desarrollo económico son la misma cosa, y que la distribución del ingreso y la riqueza no es resultado de un proceso conflictivo, a la vez económico y político, sino meramente la resultante de la dotación relativa de factores (capital, trabajo, tierra) y la tecnología disponible”.
    Un profesor en clases de Crecimiento Económico planteo en forma simple la diferencia entre la economía política y política económica. Un modelo supone una abstracción (economía política) y luego una política económica. La ortodoxia económica cuando niega el componente político esta negando algo tan simple como lo esbozado en “Catecismo Político de los industriales” de Saint-Simon, hombre de la filosofía positivista que no deja de lado el componente político de los industriales en el Estado. Y una vez que entramos en lo político, que es el arte de lo posible y lo imposible. Es cuando logramos retomar la tradición marxista-kaleckiana-keynesiana. Pero que en Latinoamerica se expresa en la teoría de la dependencia y el estructuralismo. No por ellos dejar de lado los avances de las distintas teorías, como la neoliberal, que contribuyen al debate como lo hizo el monetarismo (Friedman) pero no pueden ser el tronco fundamental de la carrera de economía, que deberia recobrar su apellido “Política”.
    La crisis financiera (2008) tuvo una solución de política económica influenciado en los hacedores de política que razonan según el pensamiento ortodoxo y otros intereses, ahi es cuando surge el conflicto, cuando aparecen intereses. Critica esta que fue desarrollado en Keynes “Ensayo sobre el Liberalismo y el Intervencionismo”. No es que queremos explicar el todo, pero hay mucho elementos para intentarlo.
    Por último, pensar que el cree que esto es una imposición unilateral es porque conoce de imposiciones. Creo que este momento que se esta viviendo en la Argentina, supone conjugar los mejor de la tradición de la economía política desde Echeverria a Mariano Fragueiro y Alberdi; de Belgrano a De Angelis y de Prebisch a Braun pasando por Olivera, Ciafardini y Diamand. Hay mucha acervo de conocimiento en el territorio argentino como para depender solo del debate mundial.
    Muchas gracias por el espacio cedido y espero aporte al debate, que bienvenido sea.

  4. Ernesto Mattos.

    Creo que entramos al debate mundial no por que nos haya pasado una crisis de las magnitudes de EUA sino porque se hace necesario en este contexto en que las condiciones económicas están siendo favorables apostar a un cambio; que coincide con un momento de cambio en la UBA.
    Máxima indignación en Harvard: Los alumnos de la cátedra de Introducción a la Economía de la Universidad Harvard exigen nuevas perspectivas académicas.
    Hace casi 200 años, John Stuart Mill al asumir como Rector de la Universidad de Saint Andrew, recordaba al claustro de profesores de dicha universidad, que la función de las universidades no es hacer que los estudiantes aprendan a repetir lo que se les enseña como verdadero sino que su función es formar personas con capacidad de pensar por si mismas. De acuerdo a este gran economista y filosofo, las universidades deben enseñarles a las personas a “Poner en duda las cosas; no aceptar doctrinas, propias o ajenas, sin el riguroso escrutinio de la crítica negativa, sin dejar pasar inadvertidas falacias, incoherencias o confusiones; sobre todo, insistir en tener claro el significado de una palabra antes de usarla y el significado de una proposición antes de afirmarla…….

    http://starviewer.wordpress.com/2011/11/18/maxima-indignacion-en-harvard-los-alumnos-de-la-catedra-de-introduccion-a-la-economia-de-la-universidad-harvard-exigen-nuevas-perspectivas-academicas/

  5. ¡Adelante Señor Rajoy! (Pesidente actual de España)

    (ESPAÑA) -ESTAMOS ANTE UNA SITUACIÓN DE CRISIS ECONÓMICA MUY COMPLICADA Y DIFÍCIL DE RESOLVER, PERO PUEDE SER MAS FÁCIL, SI DE VERDAD SE APOYA AL TEJIDO PRODUCTIVO HACIENDO MÁS HINCAPIÉ DESDE ABAJO, ES DECIR, APOYANDO A LOS EMPRENDEDORES AUTÓNOMOS, PEQUEÑOS Y MEDIANOS EMPRESARIOS Y COMO ES OBVIO, LOS PRÉSTAMOS A BAJO INTERÉS, COMO TAMBIÉN HACER POSIBLE QUE LOS CIUDADANOS QUE AÚN TENGAN INGRESOS, ENTIENDAN QUE POR TEMOR A LA ECONOMÍA O A QUEDARSE SIN TRABAJO, NO DEBEN LIMITAR NUNCA, SUS POSIBILIDADES DE COMPRAR LO QUE REALMENTE LES SEA ÚTIL, AUNQUE NO TANTO COMO NECESARIO, PORQUE DE LIMITARSE, UNO MISMO, SE PUEDE QUEDAR SIN TRABAJO, DADO QUE EN LA MAYORÍA TODO DEPENDE DE LO QUE SE CONSUME; HAY QUE TENERLO MUY EN CUENTA, PORQUE SI NO SE VENDE, TAMPOCO SE FACTURA Y DE NADA VALEN LOS RECORTES, PORQUE RECORTAR, NO ES LA SOLUCIÓN SINÓ QUE GENERARÁ MÁS PARO, OTRA CUESTIÓN ES REDUCIR LOS ALTOS SUELDOS Y QUE ÉSTOS, REPERCUTAN EN MOVER FICHA PARA QUE SE REANIME EL CONSUMO, AUNQUE NO SE LOGRE EN TODAS SUS FORMAS, PUESTO QUE EN LA ACTUAL SITUACIÓN, ESTÁ MUY POR DEBAJO Y DE SEGUIR ASÍ, QUE ESPEREMOS QUE NO, DADO QUE SIN CONSUMO, DIFÍCILMENTE VA A EXISTIR LA DEMANDA, DONDE LUEGO, NOS QUEDAREMOS AÚN MÁS SIN TRABAJO, OJALÁ QUE NO.

    LES SUGIERO QUE ESCUCHEN EL SIGUIENTE VÍDEO, QUE AUNQUE NO ES TÉCNICO, SERÍA ALGO BUENO Y RAZONABLE PARA TENER EN CUENTA.

    http://www.dailymotion.com/video/xp2pmu_espana-ideas-claras-para-salir-de-las-crisis-economica_lifestyle

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