¿El envejecimiento poblacional reduce la tasa de crecimiento de la productividad?

Por Martín Gonzalez Eiras y Dirk Niepelt*

La perspectiva de “envejecimiento” poblacional en muchas economías desarrolladas plantea preocupaciones sobre la sostenibilidad del crecimiento económico como, por ejemplo, en la agenda de Lisboa (ahora estrategia “Europa 2020”) de la Unión Europea. De acuerdo a estas preocupaciones, el aumento de las tasas de dependencia de la tercera edad se traduce en una carga fiscal cada vez mayor, mientras que generosas pensiones y beneficios de atención médica desplazan el gasto en inversión pública en infraestructura o educación, con efectos negativos para la acumulación de capital y crecimiento de la productividad. En respuesta, las iniciativas de la llamada “Europa 2020” sugieren medidas de política que conduzcan al crecimiento (ver, por ejemplo, Council of the European Union (2010)).

Surgen por lo menos dos preguntas. En primer lugar, ¿cómo se justifican esas preocupaciones? La transición demográfica ha sido constante durante un tiempo, las economías desarrolladas han experimentado un marcado descenso de la fecundidad y aumento de la longevidad a lo largo de varias décadas sin que se produzca una clara evidencia de que esta transición ha provocado una caída en el crecimiento per cápita. La evidencia es similarmente contradictoria en cuanto a los presupuestos públicos se refiere. Mientras que la participación en el PIB de las transferencias a los ancianos ha aumentado, la proporción de la inversión pública no muestra una clara tendencia en la mayoría de los países, véanse los gráficos 1 y 2. En segundo lugar, cabe preguntarse cuán realista es esperar una intervención política para mejorar la situación.

Gráfico 1. Gasto público en pensiones, porcentaje del PBI.

 

 Gráfico 2. Gasto público en educación e infraestructura, porcentaje del PBI.

 

Para abordar estas cuestiones, Gonzalez-Eiras y Niepelt (2011) desarrollan un modelo analítico que captura varios efectos del envejecimiento demográfico sobre los presupuestos públicos y el crecimiento per cápita. Algunos de estos efectos se derivan directamente, independientemente de los cambios de política. En particular, dado que la desaceleración del crecimiento de la población requiere una tasa de inversión más baja para mantener constante el stock de capital por trabajador, el crecimiento per cápita tiende a aumentar. Al mismo tiempo, una menor fertilidad y mayor longevidad aumentan la proporción de retirados que ahorran menos que los trabajadores jóvenes. La consiguiente caída de la tasa media de ahorro tiende a frenar el crecimiento per cápita. Por otra parte, la menor fecundidad y la mayor longevidad también afectan la tasa de ahorro y oferta de trabajo de los trabajadores jóvenes.

Además de estos efectos directos, la disminución de la fertilidad y el aumento de la longevidad inducen cambios de política a través del proceso político, con lo que indirectamente afectan los resultados económicos. Por un lado, el envejecimiento demográfico aumenta el apoyo político para las transferencias de la seguridad social al aumentar el poder político relativo de los mayores. Por otro lado, el aumento de la longevidad aumenta el apoyo político de los votantes más jóvenes de la inversión pública productiva debido a que estos votantes pueden disfrutar de los beneficios de dicha inversión durante un mayor tiempo. Y el proceso político percibe los beneficios de postergar la edad de jubilación, a pesar de los costos (políticos) asociados a la mayor participación de los mayores.

El modelo predice que los conflictos políticos entre los votantes mayores y menores se resuelven a través de un compromiso, con todos los instrumentos de política ajustados al alza. Simulaciones para una economía “rica” de la OCDE, una economía europea “rica” de la OCDE, los Estados Unidos, y Japón prevén un fuerte aumento de los impuestos de la seguridad social entre los años 1970 y 2000, con leve crecimiento posteriormente hasta el año 2080. La participación de la inversión pública en el PBI aumenta mucho más lentamente, de acuerdo con la evidencia presentada en las figuras 1 y 2. La edad de jubilación en el modelo aumenta en aproximadamente 6 años, entre 2000 y 2080, período en el cual se prevé un aumento de la esperanza de vida a los 65 años de más de 8 años.

Los efectos de crecimiento inducidos por estos cambios de política son negativos en el agregado, aunque mayores tasas de inversión pública fomentan el crecimiento de la productividad. Intuitivamente, el aumento de las tasas de impuestos para las transferencias y la inversión pública deprimen el crecimiento porque reducen el ingreso disponible de los ahorristas, al igual que los beneficios de jubilación, ya que reducen los incentivos para ahorrar. Retrasar la edad de jubilación tiene un efecto negativo adicional sobre el crecimiento, ya que aumenta la oferta de trabajo y por ende reduce los salarios y consiguientemente el ahorro de los trabajadores más jóvenes.

El gráfico 3 muestra la magnitud de los efectos directos e indirectos del envejecimiento poblacional sobre el crecimiento. La barra de la izquierda (denominada “basis”) indica la tasa de crecimiento anual de largo plazo del producto per cápita sujeto a la estructura demográfica de una economía rica de la OCDE en torno al año 2000. Las otras barras indican las tasas de crecimiento previsto después de la finalización de la transición demográfica, bajo diferentes supuestos sobre el ajuste de los instrumentos de política. La barra denotada “direct” indica la nueva tasa de crecimiento si sólo los efectos directos se tienen en cuenta, y la barra denotada “total flex” indica la nueva tasa de crecimiento, si los efectos directos e indirectos se agregan. La barra de la derecha, representada por “total fixed”, indica la nueva tasa de crecimiento si los efectos directos e indirectos se tienen en cuenta, pero la edad de jubilación se mantiene fija en su valor del año 2000.

El gráfico 3 muestra que los efectos directos son positivos, sumando 57 puntos básicos de crecimiento anual per cápita. Por el contrario, los efectos indirectos que trabajan a través de ajustes en la política son negativos (por aproximadamente 10 puntos básicos), debido al aumento de las transferencias y una jubilación más tardía, a pesar de una mayor inversión pública. Con un tope en la edad de jubilación, los efectos indirectos del crecimiento serían mucho más negativos (37 en lugar de 10 puntos básicos).

Merece la pena destacar este último resultado: mientras que en forma aislada el aumento de la edad de jubilación reduce el crecimiento, la fijación de la edad de jubilación no mejoraría las perspectivas de crecimiento sino, por el contrario, va de la mano con una presión aún más fuerte a la baja sobre el crecimiento. Intuitivamente, con una edad de jubilación fija, la fracción del PBI destinada a transferencias intergeneracionales se incrementaría mucho más pronunciadamente en respuesta a las demandas de los votantes mayores, lo que hace más costosa la tributación y provocando una disminución de la participación de la inversión pública productiva en el PBI. El escenario, con una edad de jubilación fija por lo tanto se corresponde con el temor expresado en el debate político. Mientras que el modelo incluye los mecanismos subyacentes a estos temores, predice una resolución diferente de los conflictos intergeneracionales debido a los ajustes en el margen de jubilación.

Gráfico 3. Efectos de largo plazo del envejecimiento poblacional.

La imagen que emerge es así sólo en parte consistente con las iniciativas políticas subyacentes en la estrategia “Europa 2020”, de acuerdo con las cuales el proceso político aplicaría medidas para aumentar la productividad con el fin de “superar” la carga impuesta por los cambios demográficos. Según el modelo, el envejecimiento demográfico de hecho induce al proceso político a aumentar la inversión pública con el fin de fomentar el crecimiento de la productividad. Sin embargo, los principales efectos positivos sobre el crecimiento se derivan directamente, por ejemplo, mediante la intensificación del capital, y el efecto neto de la política endógena en el crecimiento es negativo. Visto de forma aislada, el aumento de la edad de jubilación trabaja para reducir el crecimiento. Sin embargo, cuando también se considera la interacción con otros instrumentos de política, la flexibilidad en el margen de retiro juega un papel importante y positivo para el crecimiento. 

Referencias

Council of the European Union (2010): “Conclusions on Innovation Union for Europe”.

Gonzalez-Eiras, M. y D. Niepelt (2011), “Ageing, Government Budgets, Retirement, and Growth”, European Economic Review, forthcoming.

Fuentes de datos para los gráficos:

  • OECD (2008): Economic Outlook (government fixed capital formation).
  • OECD (2008): Education At a Glance (direct public expenditure, subsidies to households and other private entities).
  • OECD (2009): Society at a Glance (old-age cash benefits, disability pensions and survivors’ pensions.
  • Tanzi, V. y L. Schuknecht (2000): Public Spending in the 20th Century: A Global Perspective, Cambridge University Press, Cambridge, United Kingdom.

* Este artículo es una traducción de una nota publicada en VoxEU.

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