Por Guillermo Rozenwurcel*
Uno de los rasgos predominantes de la situación argentina actual es el notable desequilibrio de su campo político. El sistema de representación está desarticulado y el escenario es ocupado de manera casi excluyente por el oficialismo, que enfrenta en lo inmediato escasos límites institucionales en su tentativa de acumulación incesante de poder. Una de las tantas consecuencia negativas de esta configuración es la virtual ausencia de debate económico serio acerca de las orientaciones en curso y de las alternativas disponibles, algo especialmente peligroso si se atiende a los importantes problemas que le aguardan en el futuro inmediato a la administración.
En la última etapa se han verificado, sin embargo, algunos pronunciamientos de núcleos de intelectuales, alrededor de varios de esos desafíos y de las características del proceso actualmente en curso en el país. Sigue leyendo



